Una lectura geopolítica del declive gestionado de Occidente y la exigencia de soberanía estructural planteada en Múnich 2026
– El concepto de declive gestionado en Europa
– Soberanía, energía e identidad como variables estratégicas
– La crítica cultural como diagnóstico geopolítico
Si Jonathan Swift, el gran escritor satírico de “Los viajes de Gulliver” y autor de “Una modesta proposición”, habitara el cuerpo y el cargo de Marco Rubio, el Secretario de Estado, en 2026, su crítica a la gobernanza europea no sería una mera lista de quejas diplomáticas, sino una punzante disección de lo que él consideraría una «ceguera voluntaria».
I. El Delirio del «Fin de la Historia»
Swift-Rubio compararía a los gobernantes europeos con los académicos de la Academia de Lagado, quienes intentaban extraer rayos de sol de los pepinos.
Criticaría que Europa ha vivido en la «peligrosa ilusión» de que el comercio y las reglas internacionales podrían reemplazar la naturaleza humana y el interés nacional.
Para Swift, creer que el mundo se convertiría en una utopía de ciudadanos sin fronteras es ignorar 5,000 años de historia por puro dogmatismo intelectual.
El Sacrificio de la Independencia por la Comodidad (Desindustrialización)
El autor satírico vería la desindustrialización europea no como un proceso económico natural, sino como una «tontería voluntaria».
Acusaría a los gobiernos de haber externalizado su soberanía a cambio de bienes baratos, dejando a sus pueblos vulnerables y dependientes de adversarios para sus necesidades más básicas.
Es la crítica a un amo que vende sus botas para comprar un espejo donde admirarse, solo para descubrir que ya no puede caminar por el barro.
El «Culto Climático» y el Empobrecimiento
Swift sería implacable con las políticas energéticas.
Describiría a la gobernanza europea como un grupo de personas que deciden apagar sus propias estufas en invierno para «apaciguar a un culto», mientras sus rivales se calientan con el petróleo y el carbón que ellos mismos rechazan, usando esa energía para fortalecerse y, eventualmente, dictar los términos de su rendición económica.
La Abdicación de la Soberanía ante lo Abstracto
Para Swift, la mayor ofensa de la gobernanza europea actual es el fetichismo por las instituciones globales (como las Naciones Unidas) que se han vuelto burocráticamente inútiles.
Criticaría que Europa prefiera «escudarse detrás de abstracciones del derecho internacional» antes que ejercer un acto fundamental de soberanía, como es el control de sus propias fronteras.
Diría que Europa está más preocupada por «expiar pecados de generaciones pasadas» que por asegurar la supervivencia de sus hijos.
La «Cortesía del Declive»
Finalmente, la crítica más feroz de Swift-Rubio sería contra la complacencia.
Describiría a los líderes europeos como «cuidadores ordenados de un declive gestionado».
Censuraría ese «malestar de desesperanza» que les impide estar orgullosos de su herencia.
En términos swiftianos: Europa se ha convertido en un gigante que, teniendo los medios para defenderse, prefiere dejarse atar por los hilos de seda de la burocracia y la culpa, pidiendo permiso antes de actuar para preservar su propia vida.
Bajo la lente de Swift, la gobernanza europea es criticada por haber preferido la forma sobre la sustancia, lo global sobre lo propio y la abstracción sobre la realidad, llevando a una civilización gloriosa hacia una irrelevancia autoimpuesta.
«Lo que queremos es una alianza revitalizada que reconozca que lo que ha afectado a nuestras sociedades… es un malestar de desesperanza y complacencia».
En su intervención de febrero de 2026 en Múnich, Marco Rubio delineó una «hoja de ruta» para que Europa supere lo que él denomina el «declive gestionado de Occidente».
Su visión no es una sugerencia diplomática tradicional, sino una exigencia de cambio estructural basada en la reciprocidad y el nacionalismo estratégico.
Para Rubio, Europa debe asumir estos cuatro pilares fundamentales para revertir su situación actual:
1. El Fin de la «Soberanía Externalizada»
Rubio sostiene que Europa cometió el error de ceder su independencia a instituciones internacionales y reglas globales abstractas.
Lo que propone es:
Primacía del interés nacional: Los países europeos deben priorizar su propia supervivencia y prosperidad por encima de los dictados de organismos multilaterales (como la ONU) que, según él, han demostrado ser ineficaces en crisis reales como Ucrania o Gaza.
Reciprocidad real: Estados Unidos no aceptará seguir siendo el «cuidador» de aliados que no invierten seriamente en su propia defensa o que protegen sus economías a expensas de la estadounidense.
2. Reindustrialización y Soberanía Energética
Rubio critica duramente lo que llama el «culto al clima».
Para que Europa deje de ser una debacle económica, exige:
Abandonar el dogmatismo ambiental: Europa debe dejar de imponer políticas energéticas que empobrecen a su gente mientras rivales como China explotan carbón y gas para socavar a Occidente.
Recuperar cadenas de suministro: Urge a los líderes europeos a traer de vuelta la industria manufacturera y el control de minerales críticos, eliminando la dependencia de potencias hostiles.
3. Control de Fronteras como Acto de Supervivencia
Para Rubio, la «migración masiva sin precedentes» no es un tema humanitario secundario, sino una amenaza existencial al tejido social.
Exige que Europa recupere el control absoluto de quién entra en sus países como un acto básico de soberanía.
Advierte que no hacerlo desestabilizará las sociedades hasta un punto de no retorno.
4. Una Identidad Occidental sin Disculpas
Finalmente, Rubio pide un cambio psicológico y cultural:
Rechazo a la culpa: Pide a los europeos dejar de estar «encadenados por la culpa y la vergüenza» por su pasado.
Orgullo Civilizatorio: Europa debe reafirmar su herencia cristiana y cultural. Sin este orgullo, Rubio cree que no habrá voluntad política para luchar por el futuro económico próspero o la seguridad militar del continente.
En este lado del Atlántico que miramos Europa con la nostalgia del Renacimiento, aún estancados en gobiernos virreyes, deberíamos atender al menos esas advertencias.
Tengamos en cuenta que los Liliputienses son traicioneros, y los gigantes Brobdingnang nos ven como bichos repugnantes, y que, el punto más bajo de la humanidad se encuentra en el cuarto viaje: la tierra de los Houyhnhnms, específicamente debido a los Yahoos.
Tal como Gulliver, seguiremos añorando a los caballos nobles que a los humanos que elegimos para gobernarnos.
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