Las tensiones entre Washington y Europa revelan una fractura estratégica más profunda que un simple desacuerdo coyuntural.
TRUMP Y LA OTAN
Enojos y recelos
Washington y Bruselas no se ponen de acuerdo.
Mr. Trump se ha enojado con la OTAN ( Organización del Tratado del Atlántico Norte ) a raíz de la negativa de Bruselas en acompañar a Estados Unidos en la lucha que lleva adelante en Medio Oriente contra Irán.
Bien, pero no ha sido el primer enojo y probablemente no será el último. Hacer un poco de historia no está mal para observar en qué contexto se dan esas desavenencias.
La OTAN nació en 1949, desatada ya la guerra fría y luego del conocido bloqueo de la URSS a Berlín Occidental y ya producida la caída de Checoslovaquia en la órbita soviética y que se convertiría en la última de las llamadas “democracias populares”.
La Organización, integrada por los países de Europa occidental más Estados Unidos y Canadá tenía y tiene un carácter básicamente defensivo y uno de sus puntos más importantes es el artículo 5º.del tratado que prevé que el ataque a uno de sus miembros será considerado un ataque a todos los demás. Poco a poco y luego de la caída de la URSS fueron adhiriéndose más países europeos y en razón de la invasión rusa a Ucrania en 2022 dos naciones tradicionalmente neutrales como Suecia y Finlandia también lo hicieron.
Ucrania no formaba parte de la OTAN pero al ser agredida por segunda vez- ya lo había sido en 2014- Europa decidió ayudarla brindándole apoyo armamentístico, logístico y técnico, actitud que asimismo adoptó Norteamérica bajo la presidencia de Mr. Biden convirtiéndose este apoyo en vital pues los demás países no estaban en muchas condiciones de hacerlo. Naturalmente dicha ayuda no contemplaba el envío de soldados a combatir dada la situación ucraniana, no integrada a la organización defensiva atlantista.
Al asumir Mr. Trump cambiaron las cosas. Como presidente estadounidense exigió que los países de Europa o al menos los más poderosos ( Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y alguno más) hicieran más aportes a la causa común quejándose del hecho de que durante décadas todos ellos se habían protegido cómodamente bajo el paraguas de las barras y las estrellas no invirtiendo nada o muy poco en defensa.
Y le asistía absolutamente toda la razón.
Luego de la implosión de la URSS Europa se dejó estar en materia de industria bélica al punto tal que Alemania por ejemplo, luego de años y años de gobierno de la Canciller Ángela Merkel tenía unas fuerzas armadas que en algún momento se señaló que rondaban los 190 mil efectivos para un país con 83/84 millones de habitantes y con un material obsoleto. La situación de los demás no era en absoluto mejor. Esto es, que Europa estaba casi desarmada frente el oso ruso.
El enojo notorio de Mr. Trump dio resultado y poco a poco los europeos comenzaron a darse cuenta de que debían salir de ese letargo y ponerse al día porque era necesario que hicieran algo por ellos mismos. Paradojalmente entonces el ataque a Ucrania fortaleció a la organización transatlántica.
Pero Mr. Trump es impredecible y muchas veces no se sabe si lo que expresa tiene sustento o sólo es una expresión de deseos, como en el casi grotesco tema de Groenlandia, que no es un Estado independiente sino que pertenece a Dinamarca, o sea que Estados Unidos y los daneses integran el mismo organismo defensivo (¡¡!!).Algo surrealista.
El enojo actual del rubio presidente del Norte con la OTAN es que los demás países no accedieron a brindarle ayuda en su cruzada contra Irán y en algún caso incluso, como España, le ha prohibido a las aeronaves de combate americanas sobrevolar territorio español rumbo al escenario de la guerra, lo que aceptémoslo, suena un tanto exagerado.
Pero quien detalló en forma clara, contundente y difícil de contradecir el porqué de la negativa europea fue el canciller alemán, Friedrich Merz cuando señaló que su país -ni los demás de Europa- no había sido consultado antes del inicio de las acciones bélicas ni se tenía claro cuál era la finalidad concreta de las mismas, en otras palabras, que nada sabían porque habían sido dejados de lado.
A lo que cabría que agregar que Israel no integra la OTAN y que se trata de una acción ofensiva, no defensiva.
En este caso pues Mr. Trump no tiene razón válida para quejarse.
Y así está ( parte) del mundo.
Relación transatlántica en crisis
Defensa versus ofensiva estratégica
Autonomía europea emergente
Este análisis forma parte del eje temático de Orden Global y Geopolítica.
