Maduro es llevado detenido a la corte

FIESTA VENEZOLANA

El hecho más relevante, al menos en esta zona del Planeta, ha sido la captura de Nicolás Maduro por los norteamericanos.

La versión oficial de las autoridades del país del Norte, afirma ser el fruto de una operación militar ejecutada con una precisión extraordinaria.

Y que en la acción participó la CIA y los seals.

Como es habitual siempre surgen estrategas, autorizados o no, con interpretaciones diferentes.

Que fue un arreglo con la actual presidente interina Delcy Rodríguez.

Que fue entregado por algún alto funcionario.

Que fue orquestado por el propio Maduro como forma de rendirse sin hacerlo evidente.

No lo sabemos y, tal vez, no lo sabremos nunca.

Se abre un amplio campo a los historiadores, novelistas y tinterillos varios.

Lo que sí hemos visto han sido las reacciones.

El partido nacional ha emitido una declaración reconociendo a Maduro como tirano (como lo han hecho siempre).

A la vez, protesta por el derecho internacional violado.

El partido colorado ha producido su juicio con algún matiz, pero sin olvidar el mentado derecho internacional.

El FA-PIT-CNT, claramente posicionado en defensa de la tiranía, ha denunciado la violación del D.I. y reclama sanciones contra el imperialismo yanqui.

En general, salvo el caso de algún dirigente político como la Dra. Lorena Quintana, todos han procedido con la corrección política a la que están habituados.

Mientras algunos se desgarran las vestiduras, se acuerdan del D.I. y del imperialismo, los venezolanos no coludidos con el régimen FESTEJAN.

Salvo la izquierda, todos los demás han considerado que las elecciones venezolanas han sido un FRAUDE, y que el presidente legítimo debió haber sido Edmundo González y su vice Ma. Corina Machado.

Es decir, que por un lado condenan a Maduro y por otro, a la forma en que fue quitado del medio.

Aplaudimos una operación quirúrgica como necesaria para salvar al enfermo, pero repudiamos el bisturí que lo corta.

Supone esto una clara preferencia por reclamar la intervención divina.

Pero a la Providencia hay que ayudarla.

Si Dios hubiera enviado un rayo a lo Zeus o un ángel con una espada, nadie tendría que lamentar el D.I. violado.

Entonces la culpa o el mérito sería adjudicada a Dios.

Que sería malo o bueno según la posición de cada interprete de la divina voluntad.

Esa hubiera sido la solución perfecta.

Los que sí dan gracias a Dios son los venezolanos que llenan las plazas para mostrar una alegría retenida durante 27 años.

No le vayan a hablar a ellos del D.I. violado.

Otros, que nunca estuvieron en Venezuela o son beneficiarios del régimen tiránico del narcoestado o están cegados por el veneno de la izquierda, salen con banderas.

Se reúnen frente a la embajada de EEUU luciendo enseñas venezolanas o palestinas y alguna uruguaya mezclada, a reclamar justicia.

Y se acuerdan del imperio.

Como no se acordaban cuando la URSS invadía Checoslovaquia, Hungría o Polonia para imponer su lex soviética.

Nada de D.I. vulnerado, ninguna protesta, mutis absoluto.

Los partidos tradicionales, que salen con ese doble discurso del «sí, pero», no nos sorprenden.

Baste recordar cómo reaccionaron cuando estaban en la oposición y la izquierda arrasó con la Ley de Caducidad.

La soberanía popular ultrajada, la voluntad de la ciudanía desconocida (hasta por Fernández Huidobro y por el constitucionalista Korseniak), el llanto y el crujir de dientes.

Cuando pudieron reparar lo que habían denunciado como flagrante injusticia, no lo hicieron.

Nos quedamos con esa alegría del auténtico pueblo venezolano, para quien el presidente Trump es un salvador.

Ojalá así sea.

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