A woman seated inside a secured courtroom enclosure under the supervision of a uniformed guard in Russia.

De la URSS a la Federación Rusa: la prensa bajo control

El caso de la periodista Alsu Kurmasheva expone la persistencia de las restricciones a la crítica y a la libertad de prensa.

«En la U.R.S.S. no hay sitio para órganos que no sean oficiales.
Ni lo hay en ningún órgano para exponer ideas cuya difusión no agrade al gobierno.
Como no existe la posibilidad de que nadie lance por su cuenta una hoja suelta expresándolas.
Verdad es que se insertan a menudo cartas de lectores, con quejas o censuras contra la dirección de tal o cual organismo, contra la administración de algún establecimiento; y de pronto se ataca en artículos de redacción a ciertos funcionarios a quienes se responsabiliza de algunas deficiencias administrativas.
Ya se sabe lo que allí significa que salgan tales críticas a la publicidad. […]

Los funcionarios del montón sirven de cabeza de turco de las críticas públicas.
Pero lo que no ocurre jamás es que, por encima de las cabezas tomadas como blanco, la crítica alcance -al menos deliberadamente- a las disposiciones dictadas por los órganos superiores, a las resoluciones de los ministros, a los decretos del Soviet, y ni por asomo a la línea política o administrativa del momento ni a la acción misma del Estado ni – ¡claro que no – a la naturaleza del régimen», escribe el Dr. Emilio Frugoni en 1948.
Es bueno recordar que Frugoni (1880-1969) fue embajador en la Unión Soviética durante la presidencia del Dr. Juan José de Amézaga (1881-1956).
En esa posición privilegiada, conoció muy bien la realidad del comunismo ruso, y si bien desde su mirada socialista, no todo fue motivo de censura, tampoco escatimaba las críticass.
Podrá alegarse fundadamente que esa situación de prensa amordazada era propia del sistema totalitario que regía en la Rusia soviética.
¿Cuál es la situación actual de la libertad en un país que abandonó formalmente el sistema comunista el 26 de diciembre de 1991 reconvirtiéndose en la Federación Rusa?
Veamos un ejemplo.

El rico refranero español tiene uno que ajusta perfectamente al caso: «como muestra basta un botón». Esto es, que no es necesario mostrarlo todo, ya que fácilmente se puede deducir el resto a través de algo tan pequeño como un botón.
En el intercambio de prisioneros entre Occidente y Rusia a que nos referimos en notas anteriores, aparece comprendida la periodista Alsu Kurmasheva.
¿Por qué estaba prisionera?
La mujer, de doble nacionalidad ruso-estadounidense cumplía una condena de seis años y medio, acusada de difundir falsa información sobre las fuerzas armadas rusas.
No debe perderse de vista que la periodista revistaba en los cuadros de Radio Free Europe/Radio Liberty, medio aborrecido por el gobierno ruso que llo obligó a exiliarse.
Además, Kurmasheva había actuado como editora en un libro titulado «Saying Not to War».

Cierto es que no se refería a la guerra en general, sino a la suscitada por la invasión rusa a Ucrania.
Con esos antecedentes es lícito preguntarse si era recomendable que viajara a Rusia.
La explicación es fácilmente comprensible: había ido a ver a su anciana madre que se encontraba enferma en Kazán, una ciudad que se encuentra a unos ochocientos km de Moscú.
Eso sucedió en mayo de 2023.

Tras la visita a su madre, Kurmasheva se encontraba en el aeropuerto de Kazán para volar a Praga, cuando fue detenida por las autoridades fronterizas rusas.
Le confiscaron los pasaportes, su notebook y el celular.
La acusaron de no haber declarado su ciudadanía estadounidense y la multaron.
Al mismo tiempo le abrieron una causa penal por no haber declarado su condición de «agente extranjero».

Luego le agregaron lo de información falsa y en juicio secreto la condenaron en julio de 2024.
Mientras duró el proceso estuvo en prisión preventiva.
De cara a una larga e injusta reclusión, se vio favorecida por el intercambio de prisioneros al mes siguiente de su condena.
Pasó diez meses tras las rejas.
Otros no tuvieron tanta suerte.

Libertad de prensa
Control de la crítica
Caso Alsu Kurmasheva

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