El Uruguay en la geopolítica de la exportación revolucionaria comunista. Una telaraña tejida de la Habana a Praga que envuelve a una democracia inerme.
LA OPERACIÓN MANUEL
Es una idea extendida la de que existieron diferencias entre soviéticos y cubanos, porque la URSS no era partidaria de exportar la revolución al resto de América al modo propuesto por Castro.
El escritor, diplomático y actual director de la Escuela Nacional de Inteligencia de la Argentina, Juan B. Yofre refuta ese aserto.
A la inversa dice, que el XXI Congreso del Partido Comunista llevado a cabo a principios de 1959 había pergeñado lo que después se aprobó en la OLAS.
En su pormenorizado trabajo «Fue Cuba», cita como fuente el diario «ABC» del 21 de junio de 1960.
En esa fecha, el medio madrileño expresa:
«El cuartel general de esta gigantesca operación se encuentra instalado en la embajada soviética del Uruguay».
¿Y a qué se refería el periódico con «esta gigantesca operación»?
¿Y por qué Uruguay?
Porque, según informa el jefe del servicio de inteligencia checo:
«Uruguay es apropiado para realizar la lucha contra el enemigo principal y el pueblo sabe que los EE.UU. son los responsables del empeoramiento de la situación económica del país».
Además, dice, existe libertad para publicar y llegar a los demás países de la región, con propagada comunista se entiende.
Por último, señala el informante que hay muchos refugiados provenientes de «regímenes dictatoriales».
Curiosamente, el oficial de inteligencia no consideraba a los comunistas como «regímenes dictatoriales».
En cuanto al periódico, se refería a la Operación Manuel, que consistió en la coordinación entre la inteligencia cubana y la StB durante la cual los checos ayudaron a transferir terroristas desde Cuba hacia distintos países de Hispanoamérica.
Así, durante la década del 60 se transportaron alrededor de mil individuos a través de Praga.
Se entiende que el pasaje por la capital checoslovaca era solo para lavar el aroma cubano.
De Cuba partían munidos de documentación falsa y con entrenamiento militar.
Los checos, también obtenían interesante información que proporcionaban los transportados.
Moscú no estaba de acuerdo con la política de Castro («La Stb, el brazo de la KGB en Uruguay»), porque mantener el régimen cubano «contra las leyes del mercado», era un alto costo financiero y, a más «Cubas» más gasto.
La URSS no estaría de acuerdo, pero lo hizo igual, por lo que los checos tuvieron que estar de acuerdo en las dos cosas: en que no estaban de acuerdo y en hacerlo igual.
Nadie en la Checoslovaquia de aquellos años pensó que algún día toda esta información absolutamente secreta sería desnudada.
Solo como un ejemplo, citamos el caso de un uruguayo que, en julio de 1965, después de haber entrenado doce días en Cuba, hizo el camino de Praga rumbo a Uruguay: Jaime Collazo Odriozola.
Radicado en México desde el 83 fue profesor de la UAM, Universidad que en 1998 publicó su trabajo «Fidel Castro Ruz y la Cuba revolucionaria: un deterioro simultáneo».
Allí, Collazo hace un ambiguo análisis del fracaso cubano, para terminar, romantizando «las conquistas de la revolución», y lo que es peor, a señalarlas como «una meta a superar por los que se decidan a seguir el mismo camino».
Falleció recientemente en México a los 83 años sin haberse arrepentido de sus actos y escritos.
