EL «PATIO TRASERO», ¿TERMINO DESPECTIVO, O ZONA DE CONFORT PARA FAMILIARES Y AMIGOS?
Durante la Guerra Fría los soviéticos reconocían a los EE. UU. como su «enemigo principal». Así, procuraron cercarlo mientras acolchonaban sus fronteras con estados satélites. En ese contexto se inscribe la tentativa cubana de exportar su revolución. El régimen democrático del Uruguay facilitaba la tarea de un espionaje comunista que actuaba al socaire de los cargos diplomáticos que ocupan en las embajadas.
ESPÍAS CON NOMBRE Y APELLIDO
RÍOS
En la nota anterior nos referíamos a las revelaciones surgentes de la desclasificación de los archivos secretos de la StB checoeslovaca.
La estrella del espionaje en el Uruguay fue durante dieciséis años (1961-1977) el conocido político, dizque socialista, Vivian Trías (1922-1980) bajo el alias de Ríos.
Y la duda surge porque, en principio, un socialista no es lo mismo que un comunista.
Aunque en la práctica, que es en definitiva lo que importa, terminen siendo compañeros de ruta de los que proponen sustituir por medios violentos el sistema capitalista por el capitalismo de estado.
La central de Praga instruía a sus enviados cuidadosamente, y la práctica de documentar todo por escrito, ha permitido a los investigadores tener una clara visión de cómo se conseguían los reclutas.
Se partía del concepto del enemigo principal.
EE. UU. «delenda est», era la consigna.
Admitiendo esa simple idea, el hábil diplo-espía checoeslovaco a cargo de reclutar colaboradores sabía que iba por buen camino.
Después, pacientemente se ocuparía de ir trabajando a su víctima.
En el momento oportuno le ofrecía dinero, y le pedía le firmara un recibo.
Entonces lo tenía en su poder.
El estatuto diplomático protegía solo a uno de los dos, y no era al espía.
Se buscaba entre individuos no afiliados al partido comunista ni tenidos por tales.
La tarea se facilitaba porque el régimen checoeslovaco no era visto como el de la URSS.
Se le creía una forma más light de comunismo.
Más allá de las posibles diferencias, lo cierto es, que la StB estaba obligada a tener al día a la KGB sobre sus actividades.
Lo que no sucedía a la inversa.
El que quería creer otra cosa era por esa capacidad humana de engañarse.
Sobre todo, cuando resulta conveniente callar al Pepe Grillo disneyano.
Según lo que surge de los archivos desclasificados, durante el tiempo de su actuación, Trías realizó cuarenta operaciones activas.
Y reclutó bajo falsa bandera varios agentes incluida su esposa Ma. Alicia Laphitz Caraballo (a) Falda.
Percibía primero 150 y luego 200 dólares por mes, a los que sumó una oficina y viajes por el exterior, la publicación de varios libros (sugeridos los temas por la StB), decenas de botellas de whisky, y miles de cigarrillos (norteamericanos, por cierto) a cambio de sus informaciones.
Durante esos años solicitó armamento para equipar a los cuadros socialistas uruguayos, lo que fue denegado por sus empleadores.
Logró acercarse al entonces consejero de Gobierno Alberto Heber (1918-1981) y le sonsacaba información que finalmente, llegaba a la KGB y de ahí, a veces, a los servicios cubanos.
La actuación de Trías al servicio de la KGB (consciente o no) terminó en 1977, por la mera razón de que entre enero y febrero de ese año la rezindentura montevideana fue liquidada.
Cuando se produjo esta revelación al socialismo uruguayo le surgió un problema.
No podían rechazar a Trías sin suicidarse políticamente.
Por tanto, debían justificarlo.
Después de mucho cavilar, el 26/12/2018 llegaron a una declaración publicada en su sitio Web, que sustancialmente resalta sus:
«…coincidencias de carácter político en torno a la defensa de la revolución cubana».
Y que «sus acciones y pensamientos no deben interpretarse de forma ahistórica [porque] estuvieron inspiradas en el objetivo de servir a los intereses de las grandes mayorías nacionales y del país».
Faltó estipular a qué país se estaban refiriendo, pero parece claro que se trató de la URSS.
Pero la lista de agentes no se limitaba a Vivian Trías.
Incluía algunos a otros uruguayos ideológicamente afines y también necesitados de dinero.
