Valcorba, o la condena que la izquierda pronuncia
Daría para más de un simposio de Freud, Adler y Frankl.
Debiera ser objeto de análisis profundo de psico-política.
Que pasó a pueblos intelectualmente bien dotados para seguir hasta hoy sus consignas ideológicas de base, que conducen a su destrucción.
Cómo es que perviven concepciones nazis, salinistas, maoístas, fascistas, o socialistas cercanas de cualquier tipo.
Se repite en la actualidad que unas bestias llegan a encontrar el propósito de sus vidas en sojuzgar cruelmente a sus pueblos, produciendo adrede su debacle.
Provocan un espiral de crueldad que comienza con utopías y termina en vesanías.
Cayó el nacional-socialismo (nazismo), el fascismo, el Muro de Berlín, Mao y su “gran salto adelante».
Todos, dejaron expuesta la peor versión del lobo del hombre.
Pero, aún perviven los mismos promotores de apropiación económica para vivir de otros; destrucción social haciendo monstruoso al Estado, expatriaciones catástrofes de hambrunas y muerte.
Y, todas sus versiones light, que inevitablemente discurren paulatinamente a la misma conclusión: justificar castrar al ser humano de sus derechos naturales: la libertad, la vida, y la propiedad.
Sus cómplices históricos siguen vendiéndolos como “liberadores” de la pobreza.
Siguen ilusionando con igualarlos en la riqueza.
Siguen persiguiendo a los que se ganan con esfuerzo una mejor calidad de vida; a los que crean oportunidades reales de superarla.
Mientras en alguna parte del mundo algún pueblo castrado, expatriado, hambreado, humillado en su condición humana, intenta sacudirse a estos fénix siglo XXI, que perviven del lado equivocado de la historia, castradores cómplices del librepensamiento y la independencia económica, operan naturalmente.
En parte de la dirigencia política autóctona, que lucha por agrandar su espacio, se insiste en reivindicar estos caminos socialistas y comunistas intransigentemente camuflando sus acciones inhumanas.
Una acción internacional pandémica que juega al límite.
Borderline a un trastorno de la personalidad, una condición mental inducida que causa inestabilidad emocional, impulsividad y relaciones caóticas, caracterizada por un pensamiento «todo o nada».
Les han inducido irracionalidad, voluntarismo, tozudez, envidia, motivación al caos.
Castigan a los que les ha ido mejor en la “feria”, castigando a todos; hasta a sí mismos, generando una sociedad invivible.
Allí donde se aplicó el socialismo siglo XX al XXI, las políticas de redistribución y apropiación de lo ajeno generaron dictaduras ricas y pueblos pobrísimos.
En tránsito de una democracia, la hicieron trizas.
Los derechos no van con ellos que son la única ley.
Nadie puede alegar ignorancia de estos experimentos genocidas, enseñoreados de terrorismo.
Sólo los que mandan mal, porque no les conviene exponer el abismo próximo.
Comienzan considerando que el gasto público puede ser infinito.
Justifican que el empobrecimiento no tiene nada que ver con la presión fiscal.
Que el endeudamiento es neutro, porque si no se puede no se paga.
Presionan que siempre hay espacio fiscal para confiscar el dinero de los gobernados, porque “todo es del Estado”; y, «L’État, c’est moi» (El Estado soy yo).
Pueden dilapidar arbitrariamente porque el voto popular les dio impunidad para la corrupción.
Porque están persuadidos que ellos saben mejor en qué usarlo.
Porque el manual autoritario lo exige como forma de traspasar a ellos el capital de quienes trabajan y producen recursos.
Son soberbios por imposición autoritaria.
No saben porque no estudian ni se esfuerzan.
No razonan, pero creen que saben lo suficiente para dirigir la economía y regimentar la sociedad.
LA FALACIA DEL IGNORANTE
El ignorante adrede, tiene un punto de conocimiento reducido; cree que sabe todo porque no ve más allá de su esfera limitada.
Dentro de un círculo enorme del conocimiento humano que se expande exponencialmente a velocidad cuántica, la circunferencia de la ignorancia (la frontera) también se expande.
Esa frontera es el contacto con TODO lo que el ignorante desconoce.
Los autoritarios «planifican» la vida de los demás según su visión chiquita del conocimiento.
Miran por el ojo de la cerradura un mundo entero que tiene sus propias reglas: NINGUNA.
El concepto de orden espontáneo de Friedrich Hayek describe cómo sistemas complejos (mercados, derecho, cultura) emergen de interacciones humanas descentralizadas, sin un diseño central, generando armonía y eficiencia a través de normas abstractas y evolución humana, a diferencia de los órdenes creados artificialmente (taxis) que son limitados y coercitivos.
Es clave para el crecimiento económico que genera oportunidades de ascenso social a los más formados la libertad individual, oponiéndose a la planificación centralizada y defendiendo un gobierno que provea un marco legal, no que dirija la sociedad.
Los que tienen un conocimiento chiquito, tienen una idea de lo que conocen chiquita, y creen que saben cómo resolverlo todo fácilmente.
El que tiene un conocimiento chiquito, tiene una frontera enorme con el mundo de ese conocimiento que se multiplica; y lo que es enorme es su ignorancia.
El autoritarismo impide tomar conciencia de la enormidad que no sabe un individuo aislado.
Creérsela, por tener el poder a prepo, impide entender y resolver problemas complejos.
Por eso, Valcorba les dijo en el Comité de Base que el viejo Programa que la izquierda pronuncia, NO se puede aplicar, so pena de hundir al país en una ciénaga.
Veremos pormenorizadamente sus consecuencias.
