Citizens and independent workers in Montevideo facing the contrast between economic activity and growing bureaucratic control.

DISTOPÍA COLECTIVISTA

La frustración de Fito ante los límites económicos de la ideología

DISTOPIA COLECTIVISTA
La frustración de Fito
Por el Dr. Nelson Jorge Mosco Castellano

La artificial subdivisión científica en distintas especialidades, ha deformado la mente de los politólogos comprometidos con su vocación y militancia cientificista.
Los cientistas políticos, hoy catapultados a la condición de oráculos y catones, juzgan con severidad a la izquierda, al centro y a la derecha porque no hacen a raja tabla lo que prometen. De esta forma se les facilitaría la tarea de encasillar en página Excel si se ajustan a lo que prometieron y a cumplir la expectativa de sus votantes.
Lamentablemente, para su sobrevalorada profesión, el viejo vicio político de prometer lo imposible queda cada vez más expuesto en sus encuestas.
El problema de Fito, es que no conjuntan sus aspiraciones segregacionistas en tribus con la realidad económica, financiera y social.
Calculen lo que pasaría en la realidad país, si, por ejemplo, el gobierno nos castigara a todos aplicando a rajatabla lo que decide el Comité de Base, la dirigencia sindical y los “intelectuales” voluntaristas, populistas, y demagógicos reunidos en el Superior Diálogo endogámico para obligar al ministro de Economía a hacer lo que se les antoja. Conservadores recalcitrantes de la vieja guardia sesentista, aplicando la receta de que todo en el Estado y todo para el Estado; y el “El Estado c’est nous”.
Parece mentira que un politólogo —por puro perfilismo; para ver qué pasa— pretenda conseguir que el resultado de este gobierno sea otro holocausto de la humanidad. Ya van tantos como intentos de planificar, policializar y destruir la libertad del ser humano han expuesto la peor cara del desastre económico, colectivo y dramático.
Experiencias colectivistas, que casualmente, o no, coinciden con el marxismo aplicado, que Fito conoce de sobra: dictaduras del socialismo del siglo XXI, y monarquías mafiosas que se eternizan para “crear un hombre nuevo”, no son únicamente experiencias politológicas cientificistas. Son el derrumbe total de la libertad, la independencia y la democracia.
Mejor frustrado Fito, que los uruguayos defaulteados, militarizados, y hambreados por una intención intelectual de “cumplan lo que prometen”, o, “si son de izquierda apliquen recetas de izquierda al mango”.

Análisis de los Efectos Posibles si el gobierno cumpliera el sueño de Fito:
Fito pone el dedo en la llaga de un mal contemporáneo: la pretensión tecnocrática e ideológica de diseñar la sociedad desde un pizarrón electorero, diseñado por frustrados y envidiosos, ignorando los incentivos, la escasez y la inalterable naturaleza humana.
Cuando un gobierno decide someter la realidad económica y social a los dogmas rígidos de los comités partidarios, las burocracias sindicales y los intelectuales anclados en nostalgias refundacionales, el resultado inevitable es el colapso del orden espontáneo.
El colapso económico y la destrucción del Tejido Productivo
Al ignorar el sistema de precios como mecanismo de coordinación, los controles y las regulaciones arbitrarias generarían estanterías vacías y largas filas, replicando la clásica dinámica de las economías dirigidas.
La asfixia impositiva y normativa destruiría el mercado formal, aumentando incentivos a la clandestinidad (economía sumergida).
La supervivencia ciudadana migraría hacia el mercado negro y el trueque, volviendo inútil cualquier recaudación fiscal real
El capital —que es “cobarde” (incluso el de Fito) y busca previsibilidad— huiría hacia refugios seguros. Salvo los de aquellos que se transformen en dueños exclusivos de todo el capital, al estilo de tantos dictadores eternizados, esclavistas de sus pueblos.
Lo mismo ocurriría con los jóvenes profesionales y emprendedores, generando una profunda atrofia en la capacidad de innovación y producción del país.

Inflación, Distorsión y Colapso Financiero
La pretensión de financiar promesas voluntaristas sin respaldo genuino obligaría a la emisión descontrolada de moneda, el déficit falsificaría el valor de la moneda, pulverizando el poder adquisitivo de los salarios y destruyendo el ahorro interno.
La fijación de tasas de interés por decreto y la intervención en el sistema financiero anularían la asignación eficiente del ahorro hacia la inversión productiva, destruyendo el crédito, dejando al sistema bancario al borde de la insolvencia. Y no deberíamos olvidarnos que ese ahorro confiadamente depositado en los Bancos, es de pequeños ahorristas uruguayos.

Hipertrofia Burocrática y Autoritarismo Operativo
El «Estado Policial» de la Regulada: Para hacer cumplir decisiones económicas inviables, el aparato coercitivo del Estado debería multiplicarse exponencialmente. Cada comité de base o central sindical se convertiría en un comisariado de control vecinal, que repartiría seleccionadamente libretas de racionamiento.
La arbitrariedad en la asignación de permisos, subsidios y cupos comerciales crearía un fértil caldo de cultivo para el rentismo, el amiguismo (capitalismo de prebendarios) y la corrupción cupular generalizada, que por cierto permea hasta los politólogos que escriben loas a las dictaduras.

Fractura Social y Degradación Institucional
Se consolidaría una sociedad corporativa donde los privilegios de los sectores sindicalizados más pesados se sostienen a costa de la indigencia del trabajador informal y el cuentapropista. Una guerra desatada de las corporaciones “militantes” contra el resto de los ciudadanos no alineados.
La primacía del «proyecto colectivo» diseñado por la entelequia intelectual anularía la autonomía personal, reduciendo al ciudadano a un mero súbdito dependiente de la discrecionalidad del funcionario de turno.
Fito, anuladas las libertades individuales, no tendría perfilismo de centro, ni de derecha, sólo de izquierda para analizar una y otra vez.
Pretender politológicamente conducir la compleja trama de la cooperación social mediante plantillas de Excel ideológicas y dogmas de comité es el camino más corto hacia la miseria generalizada y el autoritarismo.
El gobierno no está atado por inacción, ni por realismo mágico mal aplicado, está atado por realismo económico, endeudamiento crónico (que produjo durante sus 17 años en el poder) y, una egocéntrica vocación del ministro de Economía de evitar recetas extremas que lo condenen al ostracismo.
Y al final, para tranquilizar a Fito, está inercia izquierdista está evitando yendo hacia el centro, que nuestros compatriotas pasen por la picadora de lo más rancio y recalcitrante de la izquierda multifracasada, como en otros lugares.
Estudios comparativos que es preferible que Fito, por ahora, los realice en el exterior.

Ideología frente a realidad económica.
Colectivismo y libertad individual.
Intervención estatal y degradación institucional.

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