El caso uruguayo y los archivos de la KGB revelados por Europa del Este durante la Guerra Fría
Un secreto revelado hace temblar al socialismo uruguayo. La saga de los espías en el Uruguay al servicio de la URSS al descubierto. Socialistas y comunistas, ¿se diferencian?
ESPÍAS CON NOMBRE Y APELLIDO
«I got plenty of nothing», canta el personaje de la conocida ópera de Gershwin.
Y, literalmente entendido, también nosotros tenemos mucho de nada sobre las actividades de la KGB en Uruguay.
La razón es simple: Rusia no ha abierto, comprensiblemente, los archivos a la consulta pública.
(Ni Assange parece haber descubierto algo al respecto).
En cambio, países otrora satélites de la URSS, sí han aportado documentación de los servicios secretos locales.
Es por eso que tenemos mucho de nada sobre las actividades del espionaje de África de las Heras en Uruguay, pero algo de otros personajes.
Lo interesante, en este caso, es que se trataba de ciudadanos locales.
Entre los países que han decidido transparentar la Historia se encuentra la República Checa.
Allí funciona el Instituto de Investigación sobre Regímenes Totalitarios, agencia gubernamental fundada en la primera década del siglo, y cuyo objetivo está explícito en su denominación.
Tiene un archivo en línea donde se puede revisar documentación accesible para todo el que comprenda el idioma checo.
El investigador Vladimír Petrilák nació en la ex Checoeslovaquia, de modo que reunía las condiciones para la tarea.
De su trabajo realizado en compañía del periodista y traductor Mauro «Abranches» Kraesnki, surgió «La Stb, el brazo de la KGB en Uruguay».
Así, pudimos enterarnos de cómo operaba la inteligencia checoeslovaca en este pequeño, y estratégico país sudamericano.
El libro, que tiene 463 páginas, ni siquiera es fruto de una investigación exhaustiva sobre la actividad de la StB en Uruguay.
Fue resultado de una casualidad.
Eso que llaman serendipia.
Los autores estaban investigando el caso brasileño, cuando se encontraron con un seudónimo que, en principio, pensaron que sería el nombre clave de algún ciudadano brasileño.
Pero, en cambio, resultó ser uruguayo, por lo que lo dejaron en suspenso para proseguir con el tema específico de su investigación.
Cuando retomaron el asunto les sorprendió que se trataba de un espía que, dicen: «fue considerado por la propia StB como su mejor agente en América Latina».
Se trataba de un individuo al que los servicios de inteligencia checoslovacos le habían asignado el nombre clave de «Ríos».
Cuando hace siete años circuló esta información, causó un fuerte impacto en la sociedad uruguaya.
Y es natural, porque el seudónimo ocultaba el nombre del profesor y político socialista Vivian Trías.
Como es de costumbre en este tipo de situaciones las aguas están divididas.
Y sobre ellas flotan distintos matices.
Abordaremos el tema en próxima nota.
