Small business owner in a Montevideo storefront reflecting economic pressure and the distance between public policy and productive life.

Acá está faltando… lo que está faltando

Una crítica al estilo de conducción de Yamandú Orsi y a las tensiones fiscales que atraviesan la gestión de Gabriel Oddone.

ACÁ ESTÁ FALTANDO… LO QUE ESTÁ FALTANDO
Por el Dr. Nelson Jorge Mosco Castellano

La del título es otra de las frases cohete tautológicas que el presidente Orsi se empeña en sostener pese a las advertencias de la dualidad de interpretaciones que genera en el auditorio.
## El arte de gobernar… ¿omitiendo?
Desde la óptica de la oposición y de diversos analistas críticos, el gobierno de Yamandú Orsi parece haber instalado un nuevo estándar de gestión: la **“diplomacia del silencio prudente”** y el arte de esquivar el bulto con una sonrisa telúrico-campechana, o un particular movimiento de cejas y guiñada cómplice.
Mientras los ministerios avanzan autárquicamente entre malabarismos discursivos para intentar justificar sus desaguisados, la realidad expone, francamente, que lo que “falta” es dirección, liderazgo, medidas de fondo para adecuarse a la realidad y archivar el relato; y sobre todo, usar un cable a tierra que permita conectar con la situación económico-productiva estancada.
A continuación, un repaso de aquello que se critica y que las autoridades —con el propio Orsi a la cabeza— parecen resolver mediante el fino arte de la omisión, repitiendo aquella travesura del “ring-raje”.
Se cuestiona un estilo de liderazgo demasiado difuso, basado en la anarquía, la crítica aviesa al anterior gobierno y la reparación mediante “orquestación de comisiones pluripartidarias”. Responder a los problemas complejos con una elipsis poética (ma non tanto) o un desvío hacia la nostalgia canaria luego de ensayar un oprobio.
Para los críticos, Orsi aplica la máxima de que, si no se toma una decisión drástica, nadie se enoja; en cambio, lo opuesto genera bronca. Y si la inacción genera estancamiento, o peor, decadencia, se aplica el: “dennos tiempo” o “hay problemas de comunicación”, indistintamente.
Ante la pregunta sobre el rumbo exacto del país, la respuesta implícita parece ser un relajado: “No nos apuremos, che, que el Uruguay siempre se arregla solo con un poco de diálogo y mate”.
Las omisiones sobre los cortocircuitos internos del Frente Amplio se tapan con giras a los comités con el sacrificio de bajar del Olimpo al pozo, donde lo importante no es explicar y justificar, sino reflexionar sobre los impedimentos, las frustraciones, las culpas de la oposición y saludar.
Los analistas liberales y de centroderecha advierten sobre un ministro de Economía atrapado entre las promesas hiperbólicas de campaña de la izquierda y la cruda realidad fiscal.
Se le achaca tibieza frente al gasto público y señales confusas sobre impuestos y competitividad; pero el argumento defensivo es: “estamos cumpliendo el programa que se votó de un gobierno de izquierda”. Todo mientras se envía a un esbirro al comité a explicar que lo que piden es un sueño imposible postergado ad in aeternum.
Cada vez que se le reclaman números claros sobre el déficit o ajustes, el relato oficial opera bajo el lema: “Los números no mienten, pero a veces es mejor dejarlos descansar un ratito sin molestarlos”.
Las proyecciones económicas se manejan con tal prudencia que rozan lo invisible, inaudible o inoperante. Cuando se advierte que no cierra la promesa de multiplicación de los panes con el hambre, dejan a los contribuyentes esperando el milagro de la frazada del autocrecimiento, que nunca llega, la amenaza de inventar impuestos que no parezcan, mientras la de los ciudadanos se encoge gastando en viajes, estancias, represas y subsidios millonarios.
La gran comedia dramática de la administración Orsi se concentra en la salud cardiovascular del ministro de Economía, Gabriel Oddone.
Cada vez que la prensa le interroga sobre la penuria fiscal, la frazada corta y la falta absoluta de recursos, al ministro le entran los sudores fríos que tornan a calientes. ¿La razón? **No faltan recursos en el país; lo que sobra es despilfarro creativo y una fiesta presupuestal donde los jerarcas parecen concursar para ver quién rompe la piñata del Estado con más audacia.**
Así opera el festival de la inconsistencia financiera, donde la consigna oficial es pedirle sacrificios al contribuyente mientras los ministerios y entes autónomos practican deportes de alto riesgo con la platita ajena:
## El diván de Gabriel Oddone: el arte de responder a los ponchazos
El ministro de Economía sufre ataques de nervios públicos cada vez que se le señala la brecha insostenible entre las proyecciones de crecimiento frustradas, la rendición de cuentas que aumenta el gasto pese a la derrota y la realidad de las cuentas públicas que sigue matando al que produce.
***Entre la estancia sin presupuesto, la represa por encargo, los viáticos de 180 mil dólares, el déficit de 380 mil dólares en ASSE, los barcos del prosecretario y los 120 millones para la mutualista, Gabriel Oddone tiene razones de sobra para seguir transpirando en cada entrevista. La consigna gubernamental es clara: ahorrar en lo que importa, gastar a manos llenas en lo que conviene, y responder a las críticas con una sonrisa irónica mientras las cuentas públicas hacen agua por todos los costados.***
La recaudación no rinde lo prometido, pero en lugar de recortar la grasa del Estado, se opta por el autismo técnico o responder con fastidio ante la evidencia de que las cuentas no cierran por ningún lado.
***“No me hablen de déficit, o los veinticincomilpesistas, y menos de Arbeleche, por favor, que me sube la presión; miren los gráficos con fe ciega y el rojo fiscal desaparece solo”.***
Para Oddone, la penuria financiera se resuelve con un par de buenas intenciones macroeconómicas y rogándole al almanaque que el viento de fuera sople a favor.
Orsi tiene el beneficio de susurrar que renuncia para controlar el desbande propio y el opositor.
Pero no hay ninguna duda, coincidimos con el presidente: **“acá está faltando… lo que está faltando”. Elípticamente suponemos… el PNG (producto natural de la gallina).**

Liderazgo y omisión
Tensión fiscal
Gasto público

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