Editorial scene linking public education, aging, and the long-term social security debate in Uruguay.

Varela y la crisis previsional: el futuro ya está aquí

La crítica de José Pedro Varela al tutelaje estatal dialoga, siglo y medio después, con el debate sobre jubilaciones, AFAP y crisis financiera en Uruguay.

Hacemos referencia a la nota que escribiera nuestro director, el abogado y politólogo Jorge Mosco Castellano con su clásica claridad expositiva.
El 2 de agosto de 2026, Mosco compara el sistema de previsión social del Uruguay con un esquema Ponzi.
La estafa funciona dice, «mientras ingresen constantemente nuevos aportes y la mayoría de los inversionistas no exija simultáneamente la devolución de sus fondos.

Sin embargo, al carecer de una base económica legítima, resulta insostenible y termina colapsando…».
O sea, que es usar el dinero de los inversores para pagar intereses hasta que llega un momento en que la artimaña explota.
Por un lado, la nota se refiere al sistema previsional en sí, y por otro, a la modalidad de derivar una parte del montepío hacia las AFAP (Administradora de Fondos de Ahorro Previsional).
Y en particular, al intento del gobierno socialista de apoderarse de esos fondos privados.
El Estado uruguayo utilizó ese esquema Ponzi: «cuando estatizó el ahorro prometiendo luego una devolución jubilatoria.

Este sistema colapsó comiéndose prácticamente la totalidad de los recursos obligados a ahorrar a los trabajadores y a los empleadores, dado que la promesa de retribución superaba largamente la rentabilidad, en realidad inexistente, dado que el propio Estado usaba esos recursos privados a piacere…».
¿Pero las AFAP invierten ese dinero?

Sí, pero…
El estado las obliga «a calzar casi todo ese capital comprando masivamente papeles de deuda nacional».
Vale decir: «dejando el futuro de los pasivos pendiendo del hilo frágil de que el Estado nunca más quiebre», dice Mosco.
Un antecesor ilustre
José Pedro Varela (1845-1879) escribió su texto «La Legislación Escolar» en 1876.
El Reformador, con buen criterio dice que, un proyecto de ley tiene que insertarse en la realidad del país.
Y por esa puerta introduce una filosa crítica de la crisis política y financiera en que vivía la República.
«El ejemplo de la falta de moralidad en el cumplimiento de los compromisos que contrae lo da el Estado», dice, y lo define como «un axioma político».
Primero critica la situación de inamovilidad de los empleados públicos, para luego arremeter contra el sistema previsional.
Es por un principio de «tutelaje filantrópico que se ha establecido el descuento del Montepío a los empleados, derivándose de ahí las jubilaciones y viudedades [pensiones]».
El Estado «hace las veces de una caja de ahorro, obligatoriamente impuesta […] puesto que se propone ser previsor por cuenta ajena y comete un abuso», al desconocer «la eficacia del criterio individual para regular la conducta de los hombres».
Además, genera abusos, dice, y se refiere a un tema bien polémico en el Uruguay actual. «… vemos entre nosotros hombres […] que han servido a la Nación algunos pocos años, y que, sin embargo, han sido jubilados, contándoseles como años de servicio los que habían pasado en el extranjero o en otras ocupaciones so pretexto de que, en alguna época, fueron indebidamente separados de los empleos que desempeñaban».

Así, «…el sistema de Montepío y de las jubilaciones y viudedades cuesta a la Nación millares de pesos, que sin él no hubiera gastado».
Y esto, «es la puerta de entrada de una especie de comunismo disfrazado, cuyos efectos sobre la moralidad social son incalculables».
Luego se despacha refiriéndose a su mayor preocupación: «nuestra interminable crisis financiera».
Hay exceso de consumos en el Estado, como lo hay en la sociedad: hay error, abuso y mal en las finanzas como los hay en la política».
En suma, concluye: «nuestra permanente crisis financiera: en realidad, no es más que una permanente crisis política».
«Que son graves los peligros que amenazan a nuestro porvenir si continuamos como hasta ahora, es una observación que todos alcanzan y que se formula muy a menudo, aunque se procede siempre como si no se creyera lo que dice».
Esta catástrofe que preveía Varela, ese porvenir que algún día inevitablemente llegaría, no estaba formulado en modo de acertijo nostradámico, sino en lenguaje claro y comprensible para cualquier lector de la lengua española.
Por eso hay que releer el artículo del Dr. Mosco: el futuro ya está aquí.
La alternativa parece ser la sugerencia de la senadora frenteamplista Constanza Moreira defendiendo el proyecto de eutanasia en la acepción de «poner fin a la vida de un paciente sin perspectiva de cura».
La legisladora de izquierda dijo en el Senado de la República que siendo Uruguay: «un país superenvejecido debe tener una política que regule estas cosas».
¿Será esta opción la «solución final» al problema de las jubilaciones?
¿Usted qué opina?

Previsión social y Estado
José Pedro Varela
Crisis política y financiera

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