City bus traveling through Montevideo traffic accompanied by motorcycles and a car, evoking tension and weakened public order.

Tomando el ómnibus: cuando la anomia recorre Montevideo

Dos episodios protagonizados por hinchas y el desvío de ómnibus urbanos plantean una pregunta más profunda sobre las normas, la fuerza y la capacidad de respuesta del Estado.

TOMANDO EL ÓMNIBUS

Fue un hecho bastante grave y, por lo que surge de la investigación, tiene algunos detalles aún más preocupantes.
Sucedió en un bus de la línea 306 de la red urbana de Montevideo, que circulaba desde Casabó hacia el Parque Roosevelt.
En la zona de la Curva de Tabárez, subieron unas cincuenta personas identificadas como hinchas del Club Atlético Cerro.
Según el relato del conductor, uno de ellos lo amenazó con un arma de fuego y le ordenó cambiar el recorrido.

Así, tuvo que conducir unos trece km., hasta el Intercambiador Belloni donde descendieron.
De allí, se fueron caminando hasta el estadio de Danubio donde el local se enfrentaría con Cerro
Durante el trayecto, declaró chofer, dos motos circulaban delante del ómnibus y sus ocupantes lo apuntaban con armas, mientras un automóvil iba detrás.
Los pasajeros que quedaron dentro del vehículo y fueron descendiendo cuando pudieron.

No se reportaron lesiones físicas, pero el chofer quedó en estado de shock.
Si bien la empresa dio cuenta al 911 mientras el ómnibus estaba siendo desviado, y este logró comunicarse con el conductor, la interacción fue confusa. El chofer, bajo amenaza no podía hablar.
El servicio policial solo escuchó ruidos, y la situación fue considerada como un caso de «desorden» y «gente alterada».
El hecho ocurrió a la luz del día y el ómnibus recorrió buena parte de Montevideo, por lo que debió haber sido captado por numerosas cámaras de seguridad.
¿Entonces, por qué no hubo una intervención policial durante el trayecto?
Una pregunta que mucha gente se hace y que hasta ahora no ha sido respondida.
Las autoridades han dispuesto la investigación correspondiente.
Unos días después ocurrió otro episodio, unos treinta hinchas de Peñarol, hicieron lo propio con otro ómnibus.
Aunque hay diferencia, de acuerdo con el informe del conductor.

Parece que querían llegar al estadio de Peñarol y le pidieron al chofer que no pasara frente a la zona del estadio de Nacional, porque allí había una gran actividad por el Día del Niño de Nacional y no deseaban que se motivara un enfrentamiento entre las dos hinchadas.
Después, solicitaron al chofer que los dejara en Batlle y Ordóñez y 8 de Octubre, donde descendieron.

No hubo violencia ni amenazas, solo una amable solicitud de treinta personas. El chofer accedió ante el simpático ruego y no presentó denuncia.
¿Qué delito configura jurídicamente lo ocurrido?
Después de todo solo necesitaban un medio de transporte con el noble propósito de concurrir a alentar a su equipo preferido.
Claro está que lo tomaron por la fuerza.

Como se vio en el caso de la hinchada mirasol, los modales fueron bien distintos.
¿O será que el chofer no consideró necesario que llegaran al extremo villero?
El conocido penalista Juan Fagúndez maneja una hipótesis más inquietante. Declaró que el episodio podría haber funcionado, además, como una prueba de la capacidad de reacción del Estado
¿Es posible tomar un vehículo con pasajeros, hacerlo atravesar Montevideo durante tres cuartos de hora sin que ninguna fuerza estatal lo intercepte?
Lo que de verdad preocupa es que unos delincuentes quisieran llegar a un partido y que eso terminó mostrando hasta dónde podían ejercer su voluntad sobre el espacio público antes de encontrar una respuesta estatal.
¿Esto es demostración de la inseguridad que preocupa a los uruguayos?
«Anomia» parece un concepto bastante más preciso para describir este hecho.
La anomia es un concepto creado por el sociólogo francés Émile Durkheim. Significa la falta, ausencia o debilitamiento de normas y reglas morales en una sociedad.

Y ocurre cuando las leyes y los valores compartidos pierden el poder de guiar y controlar los deseos de las personas. 
Y estos casos son muy ilustrativos.
Porque el mensaje social que producen es: «Si necesito algo, puedo imponerlo por la fuerza».
Y el mensaje inverso para el resto, es que las reglas existen, pero quizá no sean capaces de protegernos cuando alguien decide ignorarlas.
Además, la anomia también puede instalarse en quienes deberían hacer cumplir las normas.

Cuando la transgresión se vuelve tan frecuente que determinadas conductas empiezan a ser tratadas como «cosas que pasan», aparece la tolerancia práctica de la infracción.
Después de todo, si por no poder contener el aborto, lo legalizaron, ¿sería tan raro que se aplicara el mismo criterio a la toma de buses?

Anomia y espacio público
Autoridad y respuesta estatal
Normalización de la transgresión

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