Young Cuban boy with a suitcase and violin case watching an airplane from an airport terminal.

El niño, la valija y el violín

La historia de Manuel Prestamo, uno de los niños cubanos de la Operación Peter Pan, es también una historia sobre exilio, libertad y la posibilidad de construir una vida propia.

Hay decisiones políticas que se discuten durante décadas.
Hay otras que pueden comprenderse observando simplemente a un niño frente a un avión.
Manuel Prestamo tenía nueve años cuando sus padres decidieron enviarlo desde Cuba hacia Estados Unidos.
Era el 6 de enero de 1961.
Viajó acompañado por una tía.
Su madre, su hermana y su abuela permanecieron en Cuba.
Su padre murió antes de que la familia pudiera volver a reunirse.
Formaba parte de aquella generación de niños que quedó asociada para siempre a la Operación Peter Pan.
Detrás de aquel episodio de la Guerra Fría había familias enfrentadas a decisiones para las cuales probablemente no existían respuestas buenas.
En el caso de Manuel, sus padres eligieron separarse de un hijo para darle una posibilidad de futuro.


La libertad no garantiza el destino


Abandonar un régimen autoritario no significó que la vida se volviera inmediatamente sencilla.
Sus primeros años en Estados Unidos fueron difíciles.
El hermano de la tía con quien vivía se oponía a que desarrollara su inclinación artística.
Manuel quería estudiar violín.
Terminó practicándolo en un granero.
La libertad no le ofrecía garantías.
Le ofrecía algo menos espectacular y mucho más importante: la posibilidad de intentarlo.
Y lo hizo.
A los 16 años ingresó a la universidad con una beca completa.
A los 21 había obtenido un doctorado en la Universidad de Nueva York y se había convertido en profesor universitario.
Después llegó una extensa carrera como director de orquesta, educador y gestor cultural.
Dirigió conjuntos como la BBC, la Orquesta de Radio y Televisión del Uruguay y el Teatro Colón.
Fue decano de Artes y Humanidades del Oklahoma City Community College y desarrolló actividades profesionales en numerosos países.

Nada de aquello estaba asegurado cuando aquel niño subió a un avión en 1961.
Ese es precisamente el punto.


Una historia que también pasó por Uruguay


En el año 2000 Manuel Prestamo llegó a Uruguay como Fulbright Scholar en el área de Artes.
Su misión excedía ampliamente la actividad musical.
Trabajó con instituciones culturales uruguayas en administración y gestión.
Colaboró con el SODRE y la Biblioteca Nacional.
Participó en trabajos vinculados con un proyecto nacional de artes escénicas y dirigió tanto la orquesta del SODRE como la Orquesta Municipal de Montevideo.
Su esposa, Anne Prestamo, también desarrolló actividades profesionales durante aquella estadía.
Especialista en bibliotecología, ciencias de la información y tecnología, dio en Montevideo una conferencia sobre American Memory, proyecto de la Library of Congress, organizada junto con la Asociación de Bibliotecólogos del Uruguay, la Biblioteca Nacional y la Embajada de Estados Unidos.
Hay algo sugestivo en la trayectoria de ambos.
El músico que había perdido su país durante la infancia y la especialista en preservación documental terminaron dedicando buena parte de sus vidas a dos formas diferentes de conservar aquello que las sociedades producen.
La cultura y la memoria.


Cuando el niño vuelve a hablar


Décadas después Manuel decidió volver sobre aquel episodio.
Lo hizo mediante el teatro.
Escribió e interpretó From Cuba, with Love: The Story of a Peter Pan Kid.
La obra comenzó a presentarse en 2019.
Manuel había vuelto a pensar en su propia historia al observar nuevas separaciones de niños y familias provocadas por conflictos políticos y migratorios.
En el escenario reaparecía aquel niño de nueve años.
La partida.
La incertidumbre.
La pregunta sobre cuándo volvería a La Habana.
La espera por su familia.
Y finalmente la comprensión de que aquello que parecía una separación transitoria había cambiado su vida para siempre.
Quizás allí se encuentre la dimensión más profunda de esta historia.
Los regímenes políticos suelen hablar en nombre de abstracciones.
La revolución.
La patria.
El pueblo.
La igualdad.
Pero sus consecuencias recaen siempre sobre personas concretas.
A veces toman la forma de persecución.
A veces de silencio.
A veces simplemente de una despedida en un aeropuerto.


La posibilidad de elegir


Sería demasiado sencillo interpretar esta historia como la demostración de que un país era malo y otro bueno.
Estados Unidos tampoco le ofreció a Manuel un camino despejado.
Encontró dificultades.
Encontró oposición.
Encontró pérdidas que ningún éxito posterior podía reparar.
Lo que encontró fue la posibilidad de construir.
La posibilidad de estudiar.
La posibilidad de insistir con aquel violín.
La posibilidad, finalmente, de convertir al niño exiliado en profesor, director de orquesta, gestor cultural y actor.
Ese quizá sea uno de los significados más profundos de la libertad.
No promete éxito.
No asegura felicidad.
No elimina la adversidad.
Preserva, simplemente, un espacio dentro del cual cada persona puede procurar construir su propia vida.
En 1961 Manuel Prestamo llevaba una pequeña valija.
Llevaba también un violín.
Más de seis décadas después, aquel niño sigue contando su historia.
Y quizá por eso continúa siendo necesario escucharlo.
Porque algunas discusiones sobre la libertad se comprenden mejor cuando dejan de hablar de sistemas políticos y vuelven a hablar de seres humanos.

Operación Peter Pan
Exilio y libertad
Cultura y memoria

Continuar leyendo en Orden Global y Geopolítica

Apoyá la continuidad de Perspectiva Liberal

Perspectiva Liberal es un espacio editorial independiente. Si valorás este trabajo y querés colaborar con su continuidad, podés hacerlo mediante un aporte voluntario a nuestra cuenta Prex.

Cuenta Prex: 13440

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll to Top