Two partially built offshore patrol vessels at an Atlantic shipyard surrounded by cranes and scaffolding.

Nuestro drama de Cardama

Segunda frustración carísima que nos lega Mujica

NUESTRO DRAMA DE CARDAMA
Segunda frustración carísima que nos lega Mujica
Por el Dr. Nelson Jorge Mosco Castellano

Desde que la izquierda llegó al poder en el Uruguay tenemos, entre otros, un karma naval.
O sea, no hemos podido llegar a concretar la realización de un aparato náutico que llegue a funcionar y pagar por ello una suma razonable a nuestro alcance.
Esto se profundizó desde que la acción gubernamental quedó en manos de Mujica y sus sucesores.
Parafraseando al manco más famoso: “En un lugar de Uruguay de cuya historia prefiero no acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un presidente, del equipo de los que gustan entrar a un banco con una 45 en la mano para sentirse importante.”
Este personaje, tenía tirria al Estado, de tal suerte que, si no hubiera aplicado su esfuerzo vital a iniciativas públicas frustradas, los uruguayos habríamos eliminado la pobreza.
Una de estas acciones (karma en sánscrito) en el que los uruguayos nos vimos envueltos, y no pudimos desenvolvernos, fue el caso del Ky Chororó (cuyo nombre alude al sonido del agua y las aves).
Fue de los fiascos más ruines de la gestión pública empresarial, y quedará para la peor historia de cómo dilapidar dinero que les cuesta ganar a los ciudadanos y que no se pudo aplicar a atender, justamente, la pobreza.
Es así, que en mayo de 2013, con gran pompa, se realizó la botadura del remolcador empujador y de dos barcazas en el Dique Mauá que tuvo aquel nombre cuya cacofonía recordaría para siempre, en lunfardo, una acción de apropiación indebida: chorrear.
El acto encabezado por las serenísimas autoridades de izquierda de la época; presidente José Mujica, y presidente de ANCAP, Raúl Sendic, tenía una idea central (IDEOTA por sus consecuencias), realizar una construcción naval nacional para transportar combustible por el río Uruguay, en convenio entre ANCAP, la empresa argentina RN Consultores que diseñó el fatal acontecimiento, y el Servicio de Construcciones, Reparaciones y Armamentos de la Armada Nacional.
Se suponía que ahorraría cientos de miles de dólares en fletes, y sería un gran hito fundacional para la reactivación de los astilleros uruguayos.
No habría resultado así.
De aquellos sueños los uruguayos tuvimos costosas pesadillas.
El costo final superó holgadamente los 14 millones de dólares (los 15 millones según las auditorías y denuncias posteriores), cuadruplicando el valor de mercado que hubiera tenido la obra a un astillero especializado.
Lo único que flotó en el aire del desatino compartido, el karma Mujica-Sendic, fueron problemas:
El barco presentó problemas severos en el diseño del timón, averías constantes y una deficiente aislación acústica que hacía inhabitable e inhumano el interior para la tripulación.
La diseñadora y la constructora intercambiaron epítetos cuasi soeces, y, tal como las acciones del ingenioso “hidalgo” fue un estruendoso fracaso: la nave nunca navegó.
ANCAP se vio obligada a incurrir en gastos millonarios paralelos: tuvo que alquilar remolcadores a privados para cumplir con el abastecimiento, pagar fletes terrestres de emergencia costosos, afrontar reclamaciones judiciales a empresas privadas afectadas por los retrasos y la inoperatividad del sistema.
El tema escaló al ámbito parlamentario, integrando comisiones investigadoras senatoriales que indagaron la deplorable gestión y el descalabro financiero de ANCAP en aquellos años que llegó a casi 1000 millones que Rentas Generales tuvo que afrontar.
Más denuncias penales ante juzgados de Crimen Organizado debido a los sobrecostos, la falta de controles y la impericia técnica.
El affaire del Ky Chororó —que irónicamente significa «rema que rema«— quedó grabado en la memoria pública como el monumento al voluntarismo político, un karma divorciado de la viabilidad técnica y la realidad económica.
Millones de dólares del Estado se evaporaron bajo la bandera de un nacionalismo industrial de izquierda, junto a cientos de aventuras infames que pagaron, como siempre, los más infelices: los pobres.
Aquel karma, vocación náutica frustrada volvería años después con un gobierno de otro signo, pero luego, recaeríamos en un gobierno mppista. Los uruguayos tienen memoria débil, y cabeza dura, por lo que volvieron a la carga con otro dúo presidencial de izquierda del sector de Mujica.
Con la intención de vigilar la enorme extensión de mar territorial que supera el espacio terrestre; violado cual doncella voluptuosa, por la pesca ilegal, ilícitos atentados contra la salubridad del océano, y el narcotráfico el Ministerio de Defensa Nacional de la Coalición Republicana persiguió mucho tiempo construir lanchas patrulleras.
Faltos de dinero siempre (ese que el voluntarismo populista que Mujica hizo desaparecer) se intentaron varias licitaciones imposibles de pagar, hasta que finalmente se acordó encargar la construcción de dos lanchas patrulleras a un astillero español, por apenas 100 millones de dólares.
Pero, al volver el mujiquismo al gobierno, el karma habría de reeditar desventuras, entuertos, y situaciones quijotescas.
La demora en una garantía secundaria que CARDAMA tuvo problemas para conseguir, por una disposición internacional que las restringe para barcos armados por la situación internacional de guerras, fue la excusa para acciones ridículas y carísimas que inició el novel triunvirato presidencial.
Los sucesores de Mujica en el Poder Ejecutivo, creyeron encontrar una veta penalmente relevante y políticamente superadora.
El astillero colisionó con una barrera de IA (inteligencia ausente) judicializando a diestra y siniestra algo subsanable como intentó convencerlos, con exitoso fracaso, su ministro de Economía, Oddone pragmáticamente.
Pero, el triunvirato gubernamental del MPP extupamaros experto en hacer difícil un partido fácil, convirtieron en múltiples litigios dos barcos cuya construcción venía cumpliéndose y que su propio gobierno venía pagando
Los uruguayos volvieron a padecer otro karma funesto, tripartito, a seis manos, y sin cabeza racional pensante.

Crónica de un despropósito anunciado
Así surge uno de los capítulos más estridentes el «Caso Cardama». Propio de una novela negra de contrataciones públicas; karma refundacional que padecemos cada vez que el anarquismo de izquierda expone sus intenciones de “mejorar y controlar” la gestión del Estado que recibieron.
Un entuerto internacional de proporciones económicas trágicas, que impide continuar la construcción correcta de dos patrulleras oceánicas que combina intolerancia, insolencia, intransigencia, y patente de guapo.
Un sainete quijotesco.
Quien funge de asesor jurídico para un presidente lego, entró, futbolísticamente, con los tapones en alto; persuasivo, incansable, armado con convicción intemperante, presto a que una jugada procesal personal ideologizada, encontró en una garantía secundaria a la operación constructiva, una veta para desarrollar su “genialidad de exfiscal.”
Cual quijote armado del contrato expuso: ¡presidente! ¡Lo tengo! ¡Se cayeron los barcos, tenemos el flanco abierto y la punta del ovillo para ir a fondo a la fiscalía!
La garantía secundaria es trucha. ¡Es un fraude de manual!
Y como su “deformación profesional” y talento no perdona una, aconsejó al mandatario: requisitoria, indagatoria, allanamiento, e imputación penal. .
¡Hay mérito penal, presidente!
Y allá salieron exultantes los tres marqueteros a una conferencia del presidente denunciando la irregularidad, anunciando que el contrato estaba rescindido, y dos acciones penales: una de estafa contra el señor Cardama y otra de fraude con imputado abierto: el ex ministro de Defensa, o, el propio expresidente de la República.
Por cierto, en el apuro, el asesor enfundado en la algarabía olvidó algunos detalles técnico-jurídicos:
No se debe rescindir un contrato bilateral y sinalagmático sin antes intimar el cumplimiento del supuesto incumplimiento y dar un plazo para superarlo.
Recién luego de cumplido el plazo podría iniciarse una acción judicial de rescisión, potestad exclusiva de su señoría el juez, una vez intentado probar el incumplimiento doloso.
Además de la cláusula de arbitraje previo que exige que se intente esta conciliación previa a cualquier acción de rescisión.
Y por último, pero no menos importante, tenemos un Convenio de reciprocidad con España, que exige a ambos países a proteger las inversiones recíprocas, agotando todas las instancias para salvar el contrato por medios negociales.
Todo lo cual pone a CARDAMA en inmejorable posición para cobrarnos por NUESTRO incumplimiento de contrato, por dejar los pedazos construidos molestando en su astillero, y por la temeridad de Orsi, Sánchez y Díaz, en iniciar acciones judiciales penales que arruinaron la reputación del señor Cardama.

Gestión pública naval
Ky Chororó y Cardama
Contratación estatal y garantías

Continuar leyendo en Orden Global y Geopolítica

Apoyá la continuidad de Perspectiva Liberal

Perspectiva Liberal es un espacio editorial independiente. Si valorás este trabajo y querés colaborar con su continuidad, podés hacerlo mediante un aporte voluntario a nuestra cuenta Prex.

Cuenta Prex: 13440

1 thought on “Nuestro drama de Cardama”

  1. Javier Bonilla

    Bien dicho » que nos lega Mujica»,porque el tema OPV empieza en su gobierno,que a fin de 2012 afirmó comprar las portuguesas Viana do Castelo ( al mismo precio que las de Cardama,para quienes acusan al astillero gallego de dumping) y se echa atrás, lanza concursos internos ganados por la alemana Lurssen NVL,seguida por la también alemana Fassmer, y poco antes de morir,Huidobro cancela todas las gestiones, que en 2017 quiso retomar Angela Merker y Tabaré le mintió que ignoraba el tema. Claro que no ayudó que en 2022, gobierno y oposición obnubilados por el supuesto TLC con China ,intentaran que en otro concurso no licitatorio, ganaran barcos chinos , inclusive mintiendo occidentalizaciones , despreciando hasta el extremo la oferta holandesa de Dañen a 112 millones por dos unidades de 2200 toneladas, pero de eso hemos escrito bastante

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll to Top