Satirical political Santa Claus distributing public money amid fiscal documents and debt.

¡Feliz Navidad!

“Pacote de bondades”: Lula adelanta la Navidad con el copyright de Maduro, legisla a puro decreto y convierte Brasil en papel picado

¡Feliz Navidad!
Lula adelanta la Navidad y legisla a puro decreto
Por el Dr. Nelson Jorge Mosco Castellano

Imaginen la escena: octubre apenas arranca. Las hojas caen en el hemisferio norte, pero en Brasil las temperaturas suben por el fervor electoral, y Luiz Inácio Lula da Silva ya se ha arrancado la clásica estrella roja del pecho para enfundarse en un traje de Papá Noel de terciopelo sudoroso.
Corre por las calles de Brasilia repartiendo billetes como si fueran caramelos de una piñata desbocada.
Pero justicia sea dada y honor a quien honor merece: deberían girarle regalías inmediatas y jugosos derechos de autor a Nicolás Maduro, el genio galáctico que patentó primero la brillante ocurrencia de decretar la Navidad en octubre para que el pueblo olvide las penas a puro ritmo de aguinaldo y alegría bolivariana.
Con ese manual populista bajo el brazo, y pasando olímpicamente por alto cualquier noción de presupuesto, leyes de responsabilidad fiscal o aburridos trámites en el Parlamento, Lula ha desatado el infame “pacote de bondades”: una orgía alucinante que ya roza la friolera de 405.000 millones de reales en medidas lanzadas a la carrera electoral.

Llegó Papá Noel: milagros sin plata y leyes sin Parlamento

Como gobernar con la chequera ajena es un deporte olímpico, el paquete de medidas navideñas anticipadas viene cargado de promesas tan delirantes que harían sonrojar a un ilusionista de circo pobre.
Veamos algunas de las joyas de la corona de este repertorio de fantasía fiscal.

El perdón de deudas por decreto divino

Con el parpadeo de una pestaña, Lula firmó el perdón masivo de deudas tributarias acumuladas para millones de individuos.
En el universo paralelo de la campaña, las deudas bancarias y fiscales no se pagan: se estatizan o, simplemente, se desvanecen en el aire gracias a la fe patriótica, dejando a los bancos y al fisco lamiéndose las heridas.

El camión de billetes del BNDES (Plan Brasil Soberano 2.0)

¿No hay plata? ¿El Estado está fundido? No importa: se abren las compuertas de la banca pública para repartir decenas de miles de millones de reales en créditos blandos, subsidios al diésel, a la gasolina y hasta programas de compra de vehículos (Move Brasil) para taxistas y conductores de aplicaciones.
La maquinita del Banco Central echa chispas, humo negro y pide asilo político, pero el show no puede parar.

Transporte público gratis financiado con… fe y partidas parlamentarias
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Prometer buses gratuitos los fines de semana suena hermoso, pero, como el dinero no abunda, el plan se sostiene mágicamente con “migajas de enmiendas parlamentarias” y recortes invisibles en partidas que nadie sabe de dónde salen ni quién las audita.
Un verdadero truco de magia: te subes al colectivo gratis mientras la factura la paga el contribuyente del futuro.

El gran ensueño impositivo

Ampliar la exención del Impuesto a la Renta para quienes ganan hasta 5.000 reales y regalar alivios parciales hasta los 7.350 reales es una caricia al alma. El problema es que el Estado insiste en que todo esto es “neutral desde el punto de vista fiscal”.
Claro que sí, garoto, garota: los hospitales, las escuelas, las rutas y los salarios públicos se mantendrán abiertos y relucientes gracias a la generosidad del Espíritu Santo y a la recaudación que brota de los árboles.
El club de los magos: de Lula al ilusionista Pedro Sánchez
Esta jugada maestra no es más que una sucursal sudamericana de un clásico universal.
Si cruzamos el océano Atlántico en patineta, nos topamos de narices con su gemelo idéntico en el arte de la magia fiscal: el socialista Pedro Sánchez.
El presidente del Gobierno español es el indiscutible campeón mundial de sacar conejos de la galera y bautizarlos como “bonos”.
Tiene un bono para cada segundo de tu vida: el bono cultural, el bono moto, el bono respirar y el infalible bono “vótame, por favor, que te regalo hasta la casa del vecino”.
Tanto Lula como Sánchez operan bajo la misma ley de la física progresista: el dinero público no pertenece a nadie; por lo tanto, gastarlo a manos llenas antes de unas elecciones no genera inflación ni deuda, sino un aura angelical de justicia política y poética.
Mientras los economistas tradicionales se arrancan los pocos pelos que les quedan viendo cómo el agujero fiscal se dispara hacia cifras astronómicas, nuestros líderes reparten sonrisas de plástico y tarjetas de débito estatales con la euforia de un niño en una juguetería ajena.

Del “pacote” brasileño al realismo mágico del sur

Fernando Pereira, “El Pacha”, bombos, platillos y el monstruo del IVA.
Pero bájense de la carroza brasileña un momento y miren hacia el sur rioplatense, donde el realismo mágico se convierte en una murga ensayada con precisión quirúrgica.
Imaginen el cuadro: desfilan las comparsas, retumban los bombos y los platillos, y allí están Fernando Pereira y “El Pacha” Sánchez encabezando el festejo estadístico con una sonrisa de oreja a oreja.
Proclaman a los cuatro vientos, con bombos y platillos, que —¡aleluya, milagro de la ingeniería social!— 90.000 personas han salido de la pobreza gracias a la providencia divina de las transferencias públicas, alcanzando el opulento y sideral ingreso de 27 mil pesos.
“¡Hemos derrotado a la miseria a golpe de decreto, subsidios y estadística creativa para festejar!”, grita exultante Fernando Pereira, mientras “El Pacha” agita las matracas y destapa el vino en caja en el estrado oficial.
Sin embargo, hay un pequeño y divertido detalle cómico que la épica triunfalista de los muchachos siempre omite en la letra chica.
En el preciso instante en que la familia feliz cruza la puerta del supermercado con sus flamantes veintisiete mil pesos en el bolsillo, los espera, agazapado detrás de la góndola, el monstruo más implacable de la República: el terrorífico IVA del 22%.
¡Zas! El Estado voraz aparece de la nada con una aspiradora gigante y les arrebata de un plumazo casi un cuarto de su fortuna en cada producto básico, cada tomate y hasta en el papel higiénico.
El plan es una obra maestra del humor negro: te devuelven una limosna con la mano izquierda para que salgas a bailar con bombos junto a Pereira y El Pacha, y te pegan una estocada monumental con la mano derecha, a puro impuesto indirecto y regresivo, para financiarles el cotillón.

¡Feliz Navidad en octubre para todos y que pague Credisol!

Al final del día, las navidades truchas de Lula con sabor a Maduro, los bonos mágicos de Sánchez y los festejos con bombos y platillos de Fernando Pereira y El Pacha terminan exactamente igual en todas las caricaturas: con la resaca económica más violenta de la historia, el termómetro de la inflación explotando por los aires y los contribuyentes disfrazados de payasos tratando de adivinar de dónde sacarán para pagar la cuenta.
Mientras tanto, pónganse el gorro frigio, disfruten del banquete y sigan aplaudiendo al ritmo de la murga, que los intereses de la deuda de mañana… bueno, ¡seguro que para entonces ya habrán inventado un bono nuevo para solucionarlo!

Populismo fiscal electoral
Gasto público preelectoral
Impuestos y transferencias

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