Mass grave in the Katyn forest containing the bodies of executed Polish officers, as military observers document the discovery during World War II.

Katyn: cuando la verdad fue enterrada dos veces

La masacre de oficiales polacos y la disputa entre nazis y soviéticos por imponer un relato histórico en plena guerra total

La manipulación orwelliana de la Historia a través de uno de los más macabros hallazgos de guerra.
Veintidós mil cadáveres asesinados con un tiro en la nuca.
Nazis y comunistas involucrados en un horror que a ochenta y cinco años de ocurrido sigue generando debate.

El uso de la Historia como arma política es una constante a través de los tiempos.
Y si como observa Clausewitz, la guerra es la continuación de la política por otros medios, ese es el ámbito donde la manipulación histórica se manifiesta con más evidencia.
El caso al que nos vamos a referir empezó con unos lobos en busca de comida hurgando en un bosque.
O tal vez fueron unos obreros ferroviarios los que descubrieron las fosas.
El caso es que la Guerra Mundial II estaba en su apogeo y los alemanes habían ocupado la ciudad rusa de Smolensk situada a 90 km del bosque de Katyn.
La prensa española recoge la noticia en abril de 1943 cuando una Comisión de la Cruz Roja «ha llegado al bosque de Katyn donde más de diez mil oficiales polacos, prisioneros de guerra fueron fusilados…».
Y el periódico agrega comentado el resultado de las investigaciones:
«Las afirmaciones de los médicos forenses, el hecho de que los almanaques y las agendas encontradas en los bolsillos de los muertos no llegan más que hasta marzo o abril de 1940, los testimonios aportados por los habitantes de estos lugares y por […] las cartas escritas por los asesinados a sus familiares, las cuales han aparecido en los bolsillos de las víctimas, ha llevado al convencimiento de que los asesinatos en masa de estos oficiales fueron realizados en la fecha indicada».
El texto citado está tomado del medio «Falange Española».
La importancia de la fecha es medular para atribuir responsabilidades: en 1940 esa zona estaba ocupada por los soviéticos.
Los alemanes habían ocupado la región en julio de 1941.
De donde deducían que los asesinos tenían que ser los «boches».
Los boches culpaban a los «bolches».
Dos totalitarismos con apenas una letra de diferencia.
Unos y otros se atribuían la responsabilidad de esa horrible masacre.
Los medios informaban (como habitualmente) según la postura ideológica.
No en vano señala Jean-Marie Domenach que: «la propaganda es la continuación de la guerra por otros medios».
Y tanto la URSS como el III Reich dominaban el arte de la propaganda.
La España de Franco, después de enfrentar al comunismo en la guerra civil y con la División Azul luchando en el frente oriental, era proclive a creer en la culpabilidad de los comunistas.
Los comunistas, obviamente, trataban de crear la impresión contraria.
Pero lo cierto es que unos mentían y los otros decían la verdad.
La Cruz Roja se expidió el 30 de abril de 1943 con una frase lapidaria:
«…se concluye en que los fusilamientos tuvieron lugar ente marzo y abril de 1940».
No daba lugar a dudas: el crimen era atribuible a los soviéticos.
Firmaban catedráticos universitarios en distintas ramas de la medicina procedentes de Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, Finlandia, Italia, Croacia, Países Bajos, Protectorado de Bohemia y Moravia, Rumania, Suiza, Eslovaquia y Hungría.
Los soviéticos reaccionaron enfáticamente ante esas conclusiones adjudicándolas a la propaganda hitlerista.
En septiembre de 1943 los comunistas expulsaron a los alemanes y reocuparon ese territorio.
Un año después, Stalin nombró una nueva comisión investigadora con el claro propósito de falsificar la historia.
La llamada «Comisión Burdenko», por el nombre del médico que la presidió, concluyó en que los asesinatos de Katyn habían sido causados… por los alemanes.
Así, el periódico francés «L’Humanité», órgano del partido comunista francés, en su edición clandestina del 1/2/1944 titula «La vérité sur les massacres de Katyn».
Para el medio comunista la «verdad» era que:
«Los resultados de la investigación muestran que los prisioneros polacos enterrados en las fosas de Katyn fueron asesinados en el otoño de 1941, como lo demuestran los documentos encontrados en los cadáveres».
Los mismos muertos, los mismos documentos, las mismas pruebas, y conclusiones distintas: los culpables eran los nazis.
La estrella roja brillaba en el cielo con el halo impoluto de la inocencia
Para la Cruz Roja la investigación demostraba exactamente lo contrario.
De todos modos, no era esta una puja entre buenos y malos.
Eran solo malos contra malos.
Pero esta historia no termina aquí.

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