A solemn political ceremony portrayed with surreal intensity, blending institutional power with myth and symbolism.

HUGO CHÁVEZ: UNA MUESTRA DEL REALISMO MÁGICO DEL SIGLO XX APLICADO AL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

A partir del colombiano García Márquez y otros autores, como Rulfo, uno tiende a asociar el realismo mágico con cierta zona del trópico.
Lugares donde la lluvia y el sol se alternan con tal profusión que producen plantas y conductas humanas exuberantes, o a veces sobreactuadas.
En puridad esa corriente literaria del siglo XX no es exclusiva del trópico.
Pero no hay duda de que esa región ha dado, literal y literariamente, buenos frutos.
Es bueno repasar algunas características del realismo mágico.
Los elementos fantásticos son percibidos por los agonistas como normales.
La realidad y lo mágico desembocan en un final sorprendente o inefable. Los hechos son presentados como reales, pero inexplicables.
El manejo del tiempo está distorsionado como en un constante déjà vu.
La atmósfera fusiona lo mítico y lo onírico.
Veamos un ejemplo de realismo mágico en la literatura de García Márquez.
Remedios ayuda a Fernanda a colgar la ropa.
“…Amaranta advirtió que Remedios, la bella, estaba transparentada por una palidez intensa.
—¿Te sientes mal? —le preguntó.
Remedios, la bella, que tenía agarrada la sábana por el otro extremo, hizo una sonrisa de lástima.
—Al contrario —dijo—, nunca me he sentido mejor.
Acabó de decirlo, cuando Fernanda sintió que un delicado viento de luz le arrancó las sábanas de las manos y las desplegó en toda su amplitud.
Amaranta sintió un temblor misterioso en los encajes de sus pollerinas y trató de agarrarse de la sábana para no caer, en el instante en que Remedios, la bella, empezaba a elevarse.
Úrsula, ya casi ciega, fue la única que tuvo la serenidad para identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejó las sábanas a merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que le decía adiós con la mano, entre el deslumbrante aleteo de las sábanas que subían con ella, que abandonaban con ella el aire de los escarabajos y las dalias, y que pasaban con ella a través del aire donde terminaban las cuatro de la tarde, y se perdieron con ella para siempre en los altos aires…”.
(Cien años de soledad)
Hasta aquí lo que refiere al realismo mágico.
¿Hasta ahí?
Comparemos con la toma de juramento al comandante Hugo Chávez cuando fue reelecto como presidente de Venezuela en 2006.
Hemos visto últimamente a legisladores argentinos articular juramentos al tomar posesión de sus cargos que merecerían figurar en el diccionario del disparate.
Pero esto es una maravilla del realismo mágico.
“Ciudadano Hugo Rafael Chávez Frías, ¿jura usted, primeramente, por Dios Todopoderoso, jura usted por el Pueblo soberano que lo reeligió, jura por la memoria de nuestros aborígenes, jura usted por la memoria de nuestros libertadores, jura por la memoria de los afrodescendientes, campesinos, mártires y héroes anónimos, jura usted por su honor, por su vida, jura usted por la Patria, que no descansará ni dará reposo a su brazo, a su espíritu ni a su alma hasta cumplir con el mandato que le ha dado el Pueblo soberano de Venezuela.
Jura usted cumplir y hacer cumplir esta Constitución y demás leyes de la República, jura usted cumplir con todas las funciones inherentes al cargo de Presidente de la República de Venezuela?”
La respuesta es digna de García Márquez, tal vez él mismo se la redactó.
“Juro delante de esta Constitución, de esta maravillosa Constitución, juro delante de usted, juro por Dios, juro por el Dios de mis padres, juro por ellos, juro por mis hijos, juro por mi honor, juro por mi vida, juro por los mártires, juro por los libertadores, juro por mi Pueblo y juro por mi Patria que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma; que entregaré mis días y mis noches y mi vida entera en la construcción del socialismo venezolano, en la construcción de un nuevo sistema político, de un nuevo sistema social, de un nuevo sistema económico.
Juro por Cristo, el más grande socialista de la historia, juro por todos ellos, juro por todos los dolores, juro por todos los amores, juro por todas las esperanzas que haré cumplir, que cumpliré con los mandatos supremos de esta maravillosa Constitución, con los mandatos supremos del Pueblo venezolano aun a costa de mi propia vida, aun a costa de mi propia tranquilidad.
¡Patria, Socialismo o Muerte!
Lo juro”.
Si usted ha llegado hasta acá, por su paciencia, me eximo de mayores comentarios.

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