Reclutados por los servicios rusos, vivieron en Buenos Aires bajo identidades falsas, se trasladaron a Liubliana y regresaron a Rusia tras el intercambio de prisioneros de 2024.
En nuestras dos últimas notas nos referíamos a las actividades de espionaje patrocinadas en su momento por la URSS y continuadas por Rusia.
Recordábamos el caso de África de las Heras (a) María Luisa, que travestida como modista logró infiltrarse en la sociedad uruguaya y dirigir las operaciones del KGB en Sudamérica, ¡durante veinte años!
Y saltábamos más de sesenta años para enfocarnos en la actualidad.
El matrimonio Dulcev estuvo actuando varios años en Argentina para luego radicarse en Eslovenia.
Su vida en Liubliana, donde dirigían una galería de arte y un negocio informático, aparentaba una absoluta normalidad.
Por supuesto que se trataba solo de una apariencia tras de la cual ocultar sus verdaderas intenciones.
¿Quién podía sospechar que detrás de esa apacible imagen cosmética se escondían espías al servicio de la inteligencia rusa? Pero los eslovenos siempre están atentos. Particularmente, desde la invasión a Ucrania la tensión con Rusia ha ido en aumento.
Como miembro de la OTAN y acatando sus resoluciones se unió a la condena contra Rusia y a las consecuentes sanciones.
Los rusos replicaron declarándola «país inamistoso».
En la revista del SVR, que publica ese reportaje a los Dulcev y cuyo contenido en forma increíble se filtró a la prensa, los condecorados por Putin agregan datos más que interesantes.
Reclutados en 2009 por los servicios rusos fueron entrenados durante tres años. En 2012 se radicaron en Buenos Aires.
Allí, el ruso se presentó declarando ser de origen namibio, hijo de un austríaco y una argentina.
La elección del SVR para utilizar el relato del origen namibio, radicaba en que los registros en Namibia tienen suficientes lagunas como para que una investigación de identidad alcance resultados concretos.
Más aún cuando la fecha de nacimiento fue fijada en 1984.
Tiempos en que Namibia continuaba bajo administración sudafricana y el país estaba en medio del enfrentamiento entre la guerrilla de la SWAPO y las fuerzas de Sudáfrica.
En Europa, donde esa información está digitalizada la sustitución de identidad es mucho más compleja.
La esposa, a su vez, se identificó como María Rosa Mayer Muñoz, mexicana nacida en Grecia.
Como se observa, la inteligencia rusa construyó un puzle de nacionalidades.
El matrimonio tuvo dos hijos en Argentina.
De toda la familia eran los únicos que tenían nacionalidad verídica, aunque nombres falsos.
Detenidos y puestos en prisión en Eslovenia lograron salir del encierro en el intercambio del 1° de agosto de 2024, que incluyó veinticuatro personas
Entre ellas, periodistas, opositores, agentes de inteligencia, varios condenados por espionaje y, por primera vez, activistas y defensores de derechos humanos.
Los rusos liberaron al periodista norteamericano de The Wall Street Journal Evan Gershkovich; el exmarine Paul Whelan; el político opositor ruso Vladímir Kara-Murza y la periodista de Radio Free Europe/Radio Liberty, Alsu Kurmasheva.
Fueron canjeados por el coronel Vadim Krásikov, del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB), considerado en primer objetivo en recuperar por los rusos.
Krásikov estaba condenado a cadena perpetua en Alemania por asesinar en Berlín a un hombre que había luchado contra los rusos con las fuerzas chechenas.
La justicia alemana entendió que el ataque había sido planificado por Rusia y lo hizo constar en el fallo.
También los rusos beneficiaron en el intercambio a otros agentes como el periodista Pavel Rubtov, detenido en Polonia y Mikhail Mikushin recluido en Noruega, así como a otros agentes en Estonia y los EE. UU.
Todos fueron recibidos en el aeropuerto moscovita por un Putin de brazos abiertos.
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