Los riesgos de la improvisación.
Algunos sucesos que en cierta forma han impactado a los uruguayos en los últimos tiempos están relacionados con asuntos de carácter internacional, verbigracia, el tema de los pasaportes, la construcción de dos navíos de la Armada Nacional en un astillero español y recientemente la restricción para la visa en calidad de migrante a los Estados Unidos de América.
Más o menos se conocen todos estos casos y consecuentemente no vale la pena narrar todas las idas y vueltas de los mismos, la cuestión es mirar para donde corresponde.
Y es ahí en donde aparecen las relaciones internacionales que, téngase presente, es una carrera universitaria dictada en la Facultad de Derecho.
Por ende no se trata de una minucia poco trascendente.
En materia internacional no es conveniente improvisar puesto que en el mundo las cosas no suelen pasar como en nuestra aldea de menos de tres millones y medio de habitantes en donde muchas veces un conocido o alguna triquiñuela permiten zafar de algún inconveniente.
Las relaciones internacionales son materia de estudio y quienes los culminan resultan ser los más apropiados para poner en marcha lo que han asimilado.
Quizás no al mismo momento en que ingresan al escalafón más bajo del servicio exterior pero sí al poco tiempo y, como siempre, las capacidades individuales hacen su labor.
Siguiendo esta línea de pensamiento es que el senador Dr. Pedro Bordaberry es renuente a votar cargos de embajador o similar a personas que no han transitado las aulas universitarias, admitiendo la posibilidad de que en algunos pocos países se designe personal de confianza, posición que es totalmente acertada.
El absurdo tema de los pasaportes a poco tiempo de instalado el Gobierno, pretendiendo que los alemanes, los franceses y los japoneses (vaya trío) comprendieran y aceptaran velozmente nuestra resolución gubernamental; la rapidez con que se anunció la ruptura del contrato con un astillero naval europeo por un inconveniente en principio solucionable y sin la presencia de la ministra de Defensa en la respectiva conferencia de prensa así como la posición de Uruguay en cuanto a lo ocurrido en Venezuela, muy cercana a Brasil pero sin ser “o pais mais grande do mundo”, demuestran que no es conveniente precipitarse fuera de fronteras, porque es el propio Estado uruguayo quien queda mal parado.
La diplomacia es muy importante, especialmente para países pequeños, pero hay que saber usarla, no se improvisa, especialmente ante una superpotencia que quiere quedarse con Groenlandia (!!) cuyo territorio, aún con amplia autonomía, corresponde al Reino de Dinamarca, país aliado en la OTAN de esa citada potencia.
Hay que reconocer las realidades, actuar conforme a ellas y transar con cosas que no gusten mucho pues de lo contrario seremos la caricatura de aquella película, estrenada decenas de años atrás con el título de “El Rugido del Ratón”.
Eso es mucho más humillante.
