Leopard resting on a Moscow street with historic Russian architecture in the background, symbolizing the persistence and stealth of Russian espionage.

Rusia cambia de nombre, pero sus espías permanecen

Del legado del KGB al SVR de Putin, la continuidad del espionaje ruso revela cuánto del antiguo aparato soviético sobrevivió a la desaparición de la URSS.

En nuestra nota anterior nos referíamos a la «camarada Patria», no con el ánimo de presentar como novedad lo que es una historia conocida, sino para vincular sucesos que ocurrieron hace sesenta y seis años con el presente de la Federación Rusa.
¿Cómo logró África de las Heras actuar en Uruguay durante esos veinte años en que dirigió la infiltración comunista en Sudamérica?
No precisamente haciéndose notar como las espías que nos ofrece el cine.
Se casó con el músico y escritor Felisberto Hernández, con lo que consiguió insertarse naturalmente en la sociedad uruguaya.

Logró pasar desapercibida en plena Guerra Fría prestando así, grandes servicios a la Unión Soviética.
Cuando desaparece la URSS como un castillo de naipes derrumbado por el viento, muchos pensamos que se pasaría naturalmente a una república democrática.
Pero los sucesivos gobernantes nunca desclasificaron los archivos del KGB y si bien han retirado muchos monumentos erigidos por el comunismo, guardan celosamente su historia.
Un ejemplo gráfico es el sello postal emitido en homenaje a la coronela del KGB África de las Heras en 2019 con motivo de un aniversario de su muerte.
¿Y esa conmemoración quien la propuso?

El SVR, el organismo que continúa la tarea del invisibilizado KGB.
Un claro caso de gatopardismo: cambiar algo para que todo siga como está.

El concepto surge de «El Gatopardo», libro de Lampedusa donde el militar Tancredi Falconeri, justifica su adhesión a Garibaldi diciendo: «Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi».
Este término resultó un aporte fundamental a la ciencia política para denominar el mecanismo por el que las clases dominantes introducen cambios superficiales para continuar con los privilegios del poder.
En 2025 el presidente Vladímir Putin, en una ceremonia secreta otorgó la Orden al Valor a Anna y Ariom Dulcev, una pareja de espías rusos detenidos en Eslovenia en 2022.
Los espías fueron canjeados en agosto de 2024, en lo que ha dado en llamarse el mayor intercambio de prisioneros entre Rusia y Occidente desde 1985.
El matrimonio tenía ciudadanía argentina y se manejó encubierto por años.
El medio uruguayo «El Observador» cita como fuente la información revelada por «Agenstvo» (La Agencia) a través de su canal en Telegram (@agentstvonews).
Agenstvo es un portal de periodismo de investigación independiente particularmente crítico con el Kremlin.
El medio cita a su vez, una entrevista publicada en «Razvedchik» (Espía) una revista que produce en forma oficial nada menos que el SVR (Servicio de Espionaje Exterior ruso).
Razvedchik edita una versión de circulación restringida que incluye el personal del SVR, a mandos superiores del Ministerio de Defensa y a los cargos más destacados del Kremlin.

Se entiende que toda la operación se realiza bajo las más estrictas medidas de seguridad.
Allí se publicó en diciembre de 2024 un extenso reportaje en que los Dulcev hablaban confiadamente de sus actividades de espionaje.
¿Entonces, cómo trascendió la noticia?

¿Alguien filtró esa información secreta?
Según parece, el hallazgo se realizó en el contexto de las habituales actividades de monitoreo e investigación de los periodistas de Agenstsvo.

Lograron revisar el ejemplar impreso y obtener la información, que luego fue difundida por distintos medios.
Agenstvo había sido obligada al exilio por el gobierno ruso.
Es natural, sus denuncias molestaban a las autoridades.

Y la represión de la difusión de noticias se agudizó luego de la invasión rusa a Ucrania.
El proceso se inició declarando a los periodistas como «agentes extranjeros». Luego la Fiscalía calificó a Agenstvo como «organización indeseable», por lo que no tuvieron otro remedio que operar desde el exterior.
La Ley de Organizaciones Indeseables es la herramienta con que el gobierno ruso controla la prensa.

El calificativo supone una ilegalización penal absoluta.
Cualquier persona que colabore de algún modo con el medio sancionado se expone a sufrir penas de prisión de entre cuatro y seis años
Más arriba dijimos que «es natural».
Agregamos para completar la frase: que en un país donde la libertad de prensa no existe, es natural que tampoco la democracia.
De hecho, Rusia continúa su política expansionista y consecuentemente, sigue exportando espías, que hacen su opaca tarea en silencio, con sutileza felina.

Continuidad del aparato soviético
Espionaje ruso en Occidente
Control de la prensa

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