Young child interacting with parents in an early developmental and emotional bonding moment

Sin sociedad no hay humanidad

Lenguaje, valores y cultura: lo que convierte al ser humano en algo más que biología

El caso de esta niña sucedió en una zona rural de Ucrania y salió a la luz en 1991.
Era hija de un padre ausente y de una madre alcohólica que la dejó abandonada, a los tres años.
Su instinto de supervivencia la llevó a un cobertizo donde había perros.
Allí aprendió a ladrar y a caminar en cuatro patas, tenía un comportamiento perruno.

Cuando la rescataron tenía unos ocho años.
Nunca pudo integrarse a la vida social normal.

En cambio, había desarrollado un olfato y un oído no común en seres humanos
La construcción ficticia del buen salvaje rousseauniano, con su «piedad natural», quedó definitivamente convertida en añicos.
Sin contacto humano en los primeros años el lenguaje y la mente no se desarrollan normalmente.
Esto es, no encontramos al buen salvaje, sino a un individuo deshumanizado.
Para ser intelectualmente libres es imprescindible que la sociedad nos provea de idioma, valores y lógica.
Un idioma es más que un arbitrario sistema de símbolos dice Borges, «es una tradición, un modo de escribir la realidad».
La lógica está ligada al lenguaje. El potencial humano para el pensamiento lógico requiere necesariamente interacción social.
La niña del ejemplo olfateaba los alimentos antes de comerlos.
La religión juega un papel más que importante en la transmisión de esos valores.
Es a través de enseñanzas, rituales, textos sagrados, que busca guiar la conducta social, hacia el respeto, la empatía, la honestidad o la solidaridad.
El cristianismo lo hace a través de medios como la Iglesia, la educación religiosa, el arte presente en las iglesias o en la música sacra, la liturgia, la Biblia.
La influencia religiosa sigue siendo importante en el sostén de esos valores, aunque algunos opinan que la ética y la moralidad pueden secularizarse.
Y, de hecho, parece ese el camino seguido por la antiguamente conocida como Civilización Occidental y Cristiana.
Aunque no desde la respetuosa mirada de Rodó, sino desde un exacerbado jacobinismo.
El historiador inglés Hilaire Belloc, afirma, en su obra «La Crisis de nuestra Civilización, que es posible escribir la verdadera historia de Europa.
Y para eso, uno de sus postulados es que:
«La religión es el principal elemento determinante que actúa en la formación de toda Civilización».
Porque, dice:
«Un grupo de seres humanos, que creen en general y firmemente que proceder bien o mal en esta vida tiene sus correspondientes consecuencias después de la muerte, que el alma del individuo es inmortal, que Dios es uno y padre…», tendrá un comportamiento determinado por esos valores.
En cambio, otros que busquen ese carácter determinante en la raza o en el marxismo, u otra filosofía, no negarán la religión.
Solo predicarán la religión de la raza o de la materia.
En algunos sistemas esa transmisión de valores que comienza en la familia, está sustituida por el estado omnipresente, o teocracias opresivas como la que opera en Irán.
Así, se fomenta el pensamiento único.
Eso no es educar sino amaestrar.
La educación bien entendida supone impartir conocimientos para formar seres pensantes.
¿Pero quién puede decir que piensa libremente, esto es, en estado puro?
Así, en 1998 san Juan Pablo II, manifiesta sobre las relaciones entre la fe y la razón
que:
«No se puede negar […] que este período de rápidos y complejos cambios expone especialmente a las nuevas generaciones, a las cuales pertenece y de las cuales depende el futuro, a la sensación de que se ven privadas de auténticos puntos de referencia.
La exigencia de una base sobre la cual construir la existencia personal y social se siente de modo notable sobre todo cuando se está obligado a constatar el carácter parcial de propuestas que elevan lo efímero al rango de valor, creando ilusiones sobre la posibilidad de alcanzar el verdadero sentido de la existencia.
Sucede de ese modo que muchos llevan una vida casi hasta el límite de la ruina, sin saber bien lo que les espera.
Esto depende también del hecho de que, a veces, quien por vocación estaba llamado a expresar en formas culturales el resultado de la propia especulación, ha desviado la mirada de la verdad, prefiriendo el éxito inmediato en lugar del esfuerzo de la investigación paciente sobre lo que merece ser vivido».
Y, en efecto, ¿puede el hombre guiado únicamente por su razón, es decir, sin la fe, «…buscar la respuesta a las cuestiones dramáticas como el dolor, el sufrimiento de los inocentes y la muerte…»?

Origen social del pensamiento
Lenguaje como estructura mental
Valores y civilización

1 thought on “Sin sociedad no hay humanidad”

  1. Guillermo Popelka

    «ustedes que son malos pueden dar cosas buenas a sus hijos» esto dijo Jesùs de nosotros. La sola razón junto con la honestidad y la buena voluntad puede dar algunos frutos, esto hasta Jesùs lo acepta pero es que hemos llegado a un punto tal de decadencia que ni siquiera damos con ese mìnimo umbral de humanidad. Yo soy catòlico y a mi me martillan las palabras: «ustedes son la luz del mundo», Señor ayùdame a ser tu testigo….

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