Entre gestos iniciales y ausencia de definición, el futuro del régimen venezolano vuelve a quedar suspendido en la incertidumbre internacional.
¡TERMINE LO COMENZADO SR. TRUMP!
Cuando se comienzan las cosas, lo mejor es terminarlas.
El día 3 de enero pasado, el mundo y especialmente los pueblos de América del Sur, se sintieron contentos y esperanzados.
El ridículo monigote venezolano que hablaba con pájaros había sido sacado de su cueva y enviado a enfrentar un proceso judicial.
Pero eso fue solo el comienzo. Todo parece indicar que los Rodríguez, el Cabello y el Padrino o no siguen las directivas que le impusiera el presidente Trump o éste no les impuso ninguna.
En efecto, no sólo de petróleo vive el ser humano, sino también de otras necesidades, muchas de ellas de carácter espiritual y no son menos valiosas por ello.
La transición inconclusa del régimen venezolano
El cálculo estratégico de Estados Unidos
Geopolítica, energía y credibilidad internacional
Lo cierto es que sigue habiendo cientos de presos políticos en las mazmorras de un régimen golpeado pero no abatido y que ese mismo régimen ha aprobado una amnistía muy peculiar: debe ser aprobada por las autoridades que dispusieron las encarcelaciones, según se informa por la prensa.
¡Vaya amnistía!
¿Por qué tanta demora en encaminar la derrota total del régimen, empezando por sus principales figuras?
¿Por qué tanta cautela cuando ni Rusia, metida hasta el cuello en su guerra contra Ucrania ni China en donde su líder se preocupa más por destituir a sus amigotes han osado mover el dedo meñique por el país caribeño?
¿Qué pasa?
Ahora el Sr. Trump ya no habla del dislate de Groenlandia, ¿entonces?
¿Era solo cuestión del petróleo?
Si, el Sr. Trump es impredecible pero no se puede estirar tanto una piola sin que se rompa.
¡Termine de una buena vez lo comenzado por favor!
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