Migrants gathered near a fortified European border under heavy security during a migration crisis.

Migración como arma: la guerra híbrida que desafía a Europa

La crisis de Ceuta reabre el debate sobre la utilización de los flujos migratorios como instrumento de presión geopolítica y sus consecuencias para la seguridad europea.

En 2004 la prestigiosa periodista y escritora italiana Oriana Fallaci (1929-2006) escribe: «Europa ya no es Europa: es Eurabia, una colonia del islam donde la invasión no avanza con ejércitos, sino con la natalidad y la inmigración descontrolada» (La fuerza de la razón).
Veintidós años después, el Tribunal Supremo español dictó en los primeros días de julio, una sentencia por la cual los inmigrantes interceptados en el mar intentando llegar a Ceuta o Melilla no pueden ser objeto de una «devolución en caliente», sino que debe procederse según la legislación y revisando cada caso.
La sentencia, para algunas mentes, significaba una puerta abierta.
Los hechos posteriores demostraron que se trataba de una puerta peligrosa.
No había terminado julio cuando cincuenta mil marroquíes llegaron por los espigones o nadando los 3 km que los separan de Ceuta.
En pocos días se habían concentrado miles de personas en la costa marroquí.
Estos espigones salen desde Ceuta y desde la costa marroquí, de modo que las personas van hasta el espigón, siguen hasta que encuentran la brecha de mar y nadan hasta el espigón opuesto.
El 30 de julio se produjo esa entrada masiva.
Este ingreso multitudinario provocó el consabido colapso de los sistemas de dispositivos de control y la consecuente crisis humanitaria, con varios muertos en el intento.
El gobierno español dice que la sentencia fue explotada por los traficantes de personas, unidos al hecho de que Marruecos cerró los ojos de los controles de frontera.
Cosa que, como es de suponer, fue negada enfáticamente por el gobierno marroquí.
Sin embargo, rápidamente ambos gobiernos coordinaron el retorno de la inmensa mayoría de los migrantes y reforzaron nuevamente el control fronterizo.
Por su parte, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, reclamó un endurecimiento de la respuesta de la Unión Europea y fortaleció los controles respecto de España, arguyendo que ese tipo de fallos afectaría al conjunto del espacio europeo.


Guerra híbrida


Muchos analistas utilizan el concepto de «guerra híbrida» o «instrumentalización de la migración» para describir estos episodios.
La idea de la guerra híbrida es que un Estado intenta influir sobre otro sin recurrir al enfrentamiento militar directo.
Para ello usa medios como la presión económica, los ciberataques, la desinformación o los flujos migratorios.
Parece ser este el caso de Ceuta, y se concluye por la simple apreciación de los hechos.
Porque cuando un Estado debilita deliberadamente los controles fronterizos o no impide la salida de miles de personas hacia el territorio de un vecino, está utilizando la migración como un instrumento coercitivo.
Es decir, está usando un recurso sumamente barato y devastador: la desesperación humana.

En vez de balas usa personas.
Es buen ejemplo la situación en la frontera entre Bielorrusia y Polonia en 2021. Los bielorrusos trasladaban migrantes desde Medio Oriente hasta Minsk y los dirigían contra la frontera polaca.

Y lo han seguido haciendo.
El Ministerio del Interior de Polonia dio a conocer que en el primer semestre de 2025 los intentos de cruce ilegal ascendieron a unos 15.500.
Los polacos instalaron un muro de acero equipado con alta tecnología, suspendieron el derecho de asilo y autorizaron el uso de armas de fuego por la vigilancia, lo que ha reducido los intentos a cero.
Otro frente es Argelia contra Francia.

Los argelinos se molestaron mucho cuando el gobierno francés respaldó a Marruecos en la rivalidad estratégica sobre el Sáhara, que tiene este país con Argelia.
Como resultado los argelinos se negaron a recibir a sus connacionales expulsados por los franceses.

Incluido el cuchillero de la ciudad francesa de Mulhouse, donde este terrorista islámico intentó matar a unos policías y lo hizo con otro hombre que intentó ayudar a los agentes.
Tenía orden de expulsión, pero los argelinos la habían rechazado diez veces, según el ministro del Interior.
El mismo esquema, pero en vez de mandar personas, se niegan a recibirlas.
En cuanto a la crisis de Ceuta de 2021, ocho mil personas llegaron en dos días.
Aunque en 2026 se batieron los récords.

Parece obvio que relajar los controles por parte de Marruecos contribuyó decisivamente al episodio.
Marruecos sostiene que el detonante fue la sentencia del Tribunal Supremo español y la actuación de las redes de tráfico de personas.
Aunque no haya una conclusión internacional definitiva, que denuncie una operación de guerra híbrida organizada por el Estado marroquí, el concepto de instrumentalización de la migración ha ganado fuerza en la política europea.
La Unión Europea lo ha empleado para referirse a situaciones en las que un Estado tercero utiliza los flujos migratorios para ejercer presión sobre un Estado miembro.

Y es grave, porque el flujo migratorio dirigido contra Polonia, derivó hacia Estonia y Letonia.

¿Retorno voluntario?


Eso es lo que indican las informaciones disponibles hasta ahora, aunque muchos se preguntan qué significa «voluntariamente».
Según los españoles, la mayoría de esas más de cincuenta mil personas que entraron en Ceuta regresó a Marruecos en un plazo muy breve.
Muchos lo hicieron por sus propios medios una vez comprobado que no podrían continuar viaje hacia la península ni permanecer en Ceuta.
Nosotros nos preguntamos, ¿cuáles serían esos «propios medios»?

¿Nadando?
El Gobierno español ha destacado, además, la colaboración de Marruecos en ese retorno.
No obstante, un grupo menor (¿cuán menor?, ¿5.000?) permaneció en Ceuta con la intención de solicitar protección o intentar quedarse.
El término «voluntario» parece demasiado generoso.
En muchos casos no significa necesariamente que las personas cambiaran espontáneamente de idea, sino que regresaron sin necesidad de una expulsión física.
Es decir, el retorno fue voluntario en sentido jurídico.

Pero la realidad los indujo, y el ejército español en Ceuta cooperó con su presencia.
Esa rapidez en el regreso a Marruecos de tantos miles, da que pensar.
No es desacertada la hipótesis de que muchos de estos supuestos migrantes no tenían intención de radicarse en España, sino aprovechar una oportunidad puntual de cruzar la frontera.
Lo cierto es que Europa con su corrección política está asistiendo a un proceso de demolición.

Migración instrumentalizada
Guerra híbrida
Seguridad fronteriza europea

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