An allegorical royal couple seated on thrones while ordinary citizens stand around them in a stark medieval hall.

Nicaragua: cómo Ortega vació la democracia desde dentro

De la derrota electoral de 1990 a la copresidencia con Rosario Murillo, el sandinismo convirtió pactos, reformas y control institucional en permanencia en el poder.

La nota anterior nos preguntábamos cómo pasó el sandinismo de ser una revolución contra una dictadura a convertirse en un régimen que elimina las elecciones.
Fue un proceso gradual, y justamente por eso resulta interesante.

Ortega no llegó al régimen actual de un solo golpe: utilizó las instituciones democráticas para ir vaciándolas desde dentro.
Veamos la cronología.
En 1979 la revolución sandinista derriba a Anastasio Somoza. Ortega pasa a integrar la Junta de Gobierno.
Ortega gana las elecciones presidenciales de 1984.

Nicaragua sigue teniendo instituciones electorales, pero el país entra en guerra con la Contra, apoyada por Estados Unidos.
El contexto es extraordinariamente polarizado.
En 1990 el traspiés: Ortega pierde las elecciones ante Violeta Chamorro y entrega el gobierno.

Es decir, el sandinismo demuestra que podía perder una elección y abandonar formalmente el poder.
Fíate y no corras
Pero Ortega no queda conforme y en el período 1990-2006 cambiará de estrategia.
Después de varias derrotas electorales, Ortega comienza a construir una maquinaria política mucho más pragmática.

Hace acuerdos incluso con antiguos adversarios. José Mujica marcaría una política semejante en 2003:
«Para ganar en la primera vuelta yo me abrazo hasta con una culebra».
La táctica comienza a dar efectos. Así, en 2000 el pacto con otros grupos políticos que se transforman en compañeros de ruta, modifica las reglas electorales.
Se redujo el porcentaje necesario para ganar la presidencia en primera vuelta.
Eso favoreció claramente a Ortega, que en 2006 consiguió la presidencia con aproximadamente el 38 % de los votos.
Regresa entonces al gobierno en 2007.

Y desde la presidencia comienza la transformación decisiva para no abandonar el poder.
Si bien la Constitución prohibía la reelección consecutiva, la Corte Suprema, controlada por el sandinismo, declaró inaplicable esa prohibición a Ortega que fue reelecto en 2011.
Entiéndase el concepto: ¡según el órgano superior del Poder Judicial, la prohibición de reelección presidencial rige para todos…, menos para Ortega!
Tres años después otra reforma constitución (y van…) elimina la prohibición de la reelección presidencial.
Así, Ortega queda habilitado para presentarse indefinidamente.
Todo queda en familia
En 2016, otra vez Ortega reelecto, pero con un detalle fundamental, porque
su esposa, Rosario Murillo, se convierte en vicepresidenta.
Un par de años después una reforma de la seguridad social provoca protestas. Las manifestaciones se convierten rápidamente en un movimiento nacional contra Ortega.

La respuesta del gobierno es una represión brutal.
Y desde 2018 el régimen deja de preocuparse por conservar una fachada democrática.
Antes de la elección de 2021 el gobierno detiene a numerosos dirigentes opositores, incluidos candidatos presidenciales.

Ortega vuelve a ganar en unas elecciones sin competencia real.
Pero la escalada no terminaría ahí.
En 2026 otra reforma a la manoseada Constitución convierte a Ortega y Murillo en copresidentes y concentra todavía más poder en el Ejecutivo.
La herencia intelectual de Gramsci dando frutos en Centroamérica.
Sin duda, la matriz es claramente gramsciana.
Siguiendo el esquema del comunista italiano, es primero la hegemonía cultural, luego la hegemonía política, después el control institucional y finalmente, la permanencia en el poder.
Gramsci introduce una cuestión decisiva respecto del marxismo clásico: en las sociedades occidentales, no basta con conquistar el Estado.
La nueva izquierda latinoamericana ha seguido cuidadosamente esos pasos.
Y ese proceso es bastante más sofisticado que el viejo golpe de Estado. Conquistar primero las condiciones culturales hace que ese poder aparezca como si fuera legítimo, necesario e incluso inevitable.
Sin embargo, América está despertando después de una larga anestesia y los tiempos por venir se auguran despejados.

Erosión institucional gradual
Control electoral y reelección
Hegemonía y permanencia política

Continuar leyendo en Orden Global y Geopolítica

Apoyá la continuidad de Perspectiva Liberal

Perspectiva Liberal es un espacio editorial independiente. Si valorás este trabajo y querés colaborar con su continuidad, podés hacerlo mediante un aporte voluntario a nuestra cuenta Prex.

Cuenta Prex: 13440

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll to Top