Entre desconfianza, irregularidades y relatos oficiales, crece el descreimiento sobre los procesos electorales en la región.
¿ SE PUEDE CREER EN LA DEMOCRACIA “SUDACA”
Descreimiento.
Desconfianza.
El pasado domingo se realizó la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Perú, un país que en los últimos años ha tenido más presidentes que el total de integrantes de un equipo de básketboll y ya desde el cierre de las urnas se habló y se habla de fraude.
Además se dio el hecho insólito de que al día siguiente, lunes laborable, quienes no pudieron sufragar el mismo domingo dado que las mesas electorales no abrían, lo pudieran hacer, faltando a horas de trabajo por cierto.
Y al parecer fueron muchos miles los que quedaron en tal situación.
¡Todo un ejemplo de ejemplo cristalino de ejercicio democrático!
Rousseau (Juan Jacobo, quién otro) no fue a felicitar a las autoridades electorales porque el costo del viaje desde Suiza a Perú es bastante alto.
Y la controversia sigue, ahora ya no es por quién quedó en primer lugar sino que se discute por el segundo, entre un conservador y un heredero político del señor del sombrero alto y ridículo, tan ridículo que quiso dar un golpe de Estado y el mismo día lo destituyeron y lo metieron preso.
Huelga decir que el expresidente Castillo, que de él se trata y su sucesor político son de izquierda, parece que extrema.
Pero eso no importa en América del Sur.
Lo que interesa es que la gente vaya a votar, no se sabe bien a quién por las listas sábanas – que en algunos países parecen colchas- y sin interesar si es liberal, conservador, marxista leninista o marxista maoísta, anarquista, etc.
¡La democracia es la fiesta del pueblo!
Así publican en primera página muchos periodistas con buenos sueldos y que se acomodan con quien gana.
Pero el aquelarre no es solo en Perú.
Aparentemente una o dos encuestas en Brasil dan un par de puntitos a favor de Flavio Bolsonaro frente a Lula, que tiene preso a su padre por más de veinte años porque parece que intentó dar muerte a la sagrada democracia.
Pero nadie contaba con D’ Artagnan, el juez de Moraes que ejerciendo su alta y parcial (no es un error de ortografía) investidura ya mandó investigar a Bolsonaro hijo por no se sabe qué delito de lesa humanidad.
Así son las cosas en “Sudaquia” cuando de elecciones se trata.
¿Por qué será que muchos por el barrio descreen de ella?
No llamemos a Montésquieu para que nos lo explique por cuanto ni pagándole el pasaje, el hotel y ver una scola do samba vendría.
Fragilidad institucional en sistemas electorales
Desconfianza social y legitimidad política
Relato democrático versus práctica real
Este análisis forma parte del eje temático de Orden Global y Geopolítica.
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