La trayectoria de un empresario que ayudó a conectar al Uruguay con la modernidad, sin escapar a los prejuicios de su tiempo.
JOAQUÍN SERRATOSA: MODERNIDAD Y CONTRADICCIONES
General Motors, Goodyear, Westinghouse y Rotary: la trayectoria de un empresario que llevó modernidad al interior del Uruguay y terminó proyectándose al mundo.
Por Santiago H. Pereira Testa
Mucho antes de que yo supiera realmente quién había sido Joaquín Serratosa Cibils, su nombre ya pertenecía a la historia de mi familia.
Mi abuelo, Humberto F. Testa, mantenía con él una relación comercial y personal tan estrecha que, cuando envió a sus hijos como pupilos al Instituto Metodista Crandon en Montevideo, nombró tutor de ellos a Don Joaquín, quien estaba vinculado al colegio e integraba su directiva.
Entre aquellos niños estaba mi madre.
Allí ocurrió además algo que resultaría fundamental en su destino: su profesora de gimnasia, Alcira López Ibarburu, la acercó a la Logosofía, que habría de ocupar un lugar central en su vida.
No se entrega a los hijos al cuidado de un simple proveedor.
Allí había confianza.
En mi familia siempre se dijo, además, que había sido Serratosa quien le dio a mi abuelo la representación de Chevrolet en Tacuarembó.
Serratosa y Castells, firma fundada en 1914, representaba en Uruguay a General Motors, además de Goodyear, Westinghouse y otras compañías internacionales.
Así encaja un documento extraordinario que conservo de 1928: General Motors llegó a enviar a Humberto Testa un tren especial de dieciocho vagones con treinta Chevrolet, un embarque que la propia compañía calificó como récord nacional.
La relación ya no parece la suma de dos representaciones independientes, sino una misma cadena comercial: General Motors, Serratosa y Castells en Montevideo, Testa en Tacuarembó y, desde allí, la campaña.
Eso dice mucho sobre cómo llegaba entonces la modernidad al interior del Uruguay.
Joaquín Serratosa Cibils había nacido en Montevideo en 1884.
Cursó estudios universitarios que no completó y muy joven eligió el campo.
Las biografías de la época lo muestran empezando desde tareas rurales elementales hasta convertirse en hombre de confianza para conducir ganado.
En 1914 fundó con Alberto Castells la firma Serratosa y Castells.
Automóviles, neumáticos, electricidad, radio y calefacción formaron parte del universo comercial que ayudó a introducir y distribuir.
Detrás de esa enumeración aparece un patrón: Serratosa comerciaba modernidad.
La innovación podía inventarse a miles de kilómetros, pero hasta que alguien no obtenía la representación, importaba, financiaba y construía distribución, todavía no había cambiado la vida de nadie.
Mi abuelo formaba parte de la siguiente etapa.
En Tacuarembó vendía automóviles, máquinas de esquilar y radios destinadas a la campaña.
La modernidad llegaba en cajas, en trenes, en máquinas y en automóviles.
Pero las redes de Serratosa no terminaban en los negocios.
Fue director del Banco Italiano del Uruguay, integró el Comité Olímpico Internacional y desarrolló una intensa actividad institucional.
Rotary amplió todavía más esa dimensión.
Ingresó al Rotary Club de Montevideo en 1921.
En 1936 nació el Rotary Club de Tacuarembó y las reuniones preparatorias tuvieron lugar en la chacra de mi abuelo, que integró el grupo fundador.
La red comercial transportaba productos, pero también relaciones e instituciones.
En 1941 Serratosa integró una comisión de tres rotarios que buscó una salida a la controversia fronteriza entre Ecuador y Perú.
Según The Rotarian, trabajaron durante cuatro días en su casa de Montevideo y elaboraron una fórmula muy próxima a la solución posteriormente planteada en Río de Janeiro.
El empresario se revelaba también como conciliador internacional.
En 1953 fue elegido presidente de Rotary International.
Durante su período se incorporaron 487 nuevos clubes. Joaquín y su esposa y prima segunda, Sofía Stajano Cibils, recorrieron unas 35.000 millas en tres meses, visitaron alrededor de cien comunidades rotarias en veinte países y mantuvieron encuentros con jefes de Estado y figuras internacionales.
Una fotografía que adjuntamos lo muestra junto al presidente Dwight Eisenhower en la Casa Blanca.
Serratosa le entrega, en nombre de los 51 clubes rotarios del Uruguay, un cuchillo gaucho.
El pie de foto señala una coincidencia: ambos habían crecido en ambientes ganaderos.
Del campo uruguayo a la Casa Blanca había una distancia enorme.
Serratosa la había recorrido.
Sofía era viajera, cosmopolita y hablaba español, inglés, francés e italiano.
Las fuentes de la época la describen como compañera, intérprete, consejera e inspiración de su marido.
Precisamente por eso resulta todavía más difícil ignorar el recuerdo que mi madre conservó de Don Joaquín.
Cuando siendo joven le manifestó que quería ir a estudiar a Estados Unidos, Serratosa intentó disuadirla.
Según me contó ella durante toda su vida, le respondió: “Las mujeres para abrir las piernas no necesitan estudiar”.
Mi madre recordó aquella frase con dolor.
Y se fue igualmente.
No tengo otra fuente para ese episodio que su testimonio directo.
Pero ocultarlo porque no encaja con la biografía del gran empresario sería traicionar el propósito de esta serie.
El mismo hombre que se movía entre General Motors, Westinghouse, la Casa Blanca y una organización mundial podía conservar ideas extraordinariamente antiguas sobre una mujer que quería estudiar.
La modernización de una sociedad nunca ocurre simultáneamente en todos sus planos.
Las máquinas viajan rápido.
Las mentalidades, bastante menos.
Joaquín Serratosa murió en Montevideo el 22 de octubre de 1958.
Había conectado empresas, tecnologías, instituciones y personas.
Fue uno de aquellos intermediarios que permitieron que un país pequeño participara de grandes transformaciones mundiales y que esas transformaciones llegaran también al interior.
De Lafone a Jodal no pretende fabricar héroes ni repartir condenas.
Pretende recuperar personas reales y entender cómo hicieron lo que hicieron.
Serratosa fue notablemente moderno en muchas cosas.
Y, como tantos hombres de su tiempo, bastante menos moderno en otras.
Redes comerciales
Proyección internacional
Modernidad y contradicción
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