Una reflexión sobre el poder militar estadounidense, la selectividad de sus intervenciones y la influencia de los lobbies en su política exterior.
– La percepción del poder estadounidense
– Selectividad estratégica e intereses internos
– Influencia de los lobbies en la política exterior
En artículo anterior lo importante era tratar de convencer a los “nabos de siempre” ( Tomás Linn dixit) que todo hace aparecer que Rusia es un tigre de papel tal como erróneamente calificó en determinado momento Mao Zse Tun a Norteamérica. Pero se olvidó de los Ivanes.
No, evidentemente USA no es para nada un tigre de papel, tiene un poderío militar excepcionalmente pulido y fuerte al que ahora se le agrega la voluntad política, cosa muy importante.
Pero igualmente todos hacen favores, todos los seres humanos y todos los países y Estados Unidos de América es un país.
Desde esta Iberoamérica que parece ir despertando lentamente de su desvarío de venas abiertas, título de un libro de un autor de cuyo nombre prefiero no acordarme diría Cervantes, cabe preguntarse una cosa.
¿Por qué golpear a la dictadura teocrática iraní o por lo menos ayudar a hacerlo y no a la dictadura roja y fracasada del marxismo leninismo de Cuba, que existe desde algunas décadas antes que la anterior?
¿Misterio? No. ¿Por no tener petróleo? Tampoco.
¿Puesto que ya no representa un peligro para USA como en 1962? Erróneo también.
¿Entonces?
Pues porque en Estados Unidos hay lobbies y naturalmente algunos son más poderosos que otros, numérica y económicamente hablando.
Y el lobby de Miami tiene menos fuerza que el que domina la Reserva Federal, que no es estrictamente estadounidense como algunos piensan.
Por eso el rubio presidente no está exento de hacer favores.
¿Complicado?
En absoluto, basta con conocer algo de historia reciente y haber leído algunos libros de autores serios, no de algunos supuestos sabihondos inidentificables.
Y lo anterior no es odio a nadie, es simplemente dar a conocer la realidad.
