Una reflexión estratégica sobre memoria histórica, totalitarismos y los dilemas de una democracia que debe defenderse sin traicionarse.
– Democracia y autodefensa institucional
– Nazismo y comunismo: tratamiento asimétrico
– El problema filosófico de lo “razonable”
Una reflexión estratégica sobre memoria histórica, lecciones del comunismo y los desafíos de proteger la democracia frente a ideologías autoritarias asegurando la libertad y los derechos humanos.
Parte 2
¿El comunismo es impío e inicuo? ¿Irracional? ¿O las tres cosas?
En nuestra nota anterior nos referíamos a la decisión de la República Checa de penar con prisión a quien:
«…cree, apoye o promueva movimientos nazis, comunistas u otros dirigidos a suprimir los derechos humanos y las libertades o incitar al odio racial, étnico, nacional, religioso o de clase».
Y terminábamos preguntándonos si una democracia que proscribe un partido político seguirá siendo una democracia.
Cuando se habla de prohibir partidos nazis o comunistas, lo primero que observamos, sin necesidad de consultar a Rawls, Schmitt o Popper, es que, pese a que ambas son ideologías totalitarias, han tenido diferente tratamiento.
Empecemos por donde el NSDAP, el partido nazi, se gestó: Alemania.
El partido nazi fue prohibido desde 1945 y jurídicamente erradicado.
Nada de fotos de Hitler, que no sean para criticarlo o como tema histórico, que es lo mismo, pero más elaborado.
Ni «Sieg Heil» de brazo alzado.
Ni cruz gamada.
¿Y el comunista?
Once años después se tomó igual decisión con el partido comunista.
Eran otros tiempos; fue políticamente correcto, porque el contexto había cambiado y los soviéticos no eran mirados de la misma manera.
So capa de que se trataba de una organización diferente, reapareció el partido en el 68.
¿Y los símbolos comunistas?
Sí, tenían un diseño de hoz y martillo, pero más pequeños, de modo que se trataba de un movimiento diferente, o eso decían.
La explicación es sencilla: la URSS había ganado la guerra.
Es así, que hubo un Núremberg para los nazis.
Pero no su equivalente para los comunistas.
El viento empezó a cambiar cuando cayó la Unión Soviética y su zona de influencia.
Sin embargo, a los checos les llevó treinta y cuatro años, aprobar esa ley que citábamos más arriba.
Chequia no está sola, pero cada estado donde se han aplicado medidas similares, ha adoptado una forma particular de tratar el tema.
Es que la preocupación por prohibir ideologías, aunque se trate de su enemigo mortal, siempre ha pesado sobre la mentalidad democrática.
Los distintos filósofos han buscado la justificación que no descompagine el conjunto.
John Rawls parte de un hecho real: una democracia puede ser derrumbada usando las mismas libertades que concede.
Como se trataría de un suicidio institucional, rápidamente concluye en que una ideología con esa pretensión es un cuerpo extraño que debe ser inhibido.
Pero no porque ese cuerpo extraño sea «impío e inicuo», como señala Pío XII en Quadragesimo anno, sino porque no es razonable.
Es decir, que no acepta el pluralismo de las ideas y quiere imponer una única forma de ver la realidad.
Ahora, desde esa mirada es el estado, el que decide qué es razonable y qué no.
¿No abrirá esto la puerta a que desde el gobierno se busque perseguir opositores, corporaciones o todo aquello que entienda como no «racional»?
¿Y esta idea de la proscripción de los totalitarismos cómo funciona en la realidad?
Como vimos.
No es simétrica.
Con el nazismo es incuestionable.
El comunismo tiene, en cambio, una capacidad extraordinaria de metamorfosearse o al menos, de mimetizarse en los frentes populares.
En República Checa los archivos de la StB desclasificados recién se pusieron a la vista pública en 2008.
En la Federación Rusa, los archivos de la KGB que se conocen públicamente es porque se han filtrado.
No porque haya habido una decisión oficial de las autoridades rusas.
Para perfeccionar esta idea, nada mejor que citar al investigador checo Vladimír Petrilák:
«en Rusia, los que en el pasado trabajaron en la KGB se jactan de ese hecho, se enaltecen porque pertenecieron a esta organización, y los rusos los consideran héroes» (La StB, el brazo armado de la KGB en Uruguay, Montevideo, Planeta, 2018, p.426).
Veremos en próxima nota otras posiciones filosóficas, aunque en último análisis, siempre la realidad es la que manda
