Technology reducing bureaucratic state power through digital systems

La reducción del poder político ya empezó

Tecnología, libertad y fin del Estado sobredimensionado

– Tecnología y libertad
– Crisis del Estado
– Nuevo modelo de poder

LA JIBARIZACIÓN DEL PODER POLÍTICO
La soberanía vuelve al ciudadano, produjeron el milagro
Por el Dr. Nelson Jorge Mosco Castellano

Empíricamente probado: el marxismo aplicado fracasó.
La creatividad humana y un mínimo capital, desde un garage, y su globalización, están satisfaciendo mejor las necesidades de más de 8 mil millones de seres humanos.
El celular y la internet son las máquinas milagrosas que dieron poder al individuo para producir la cuarta Revolución Económica.
Y con ella, crear en lugares remotos de la Tierra calidad de vida.
Tal como se preveía en 1989 se dio el fin de la historia (comunista).
La implosión del Muro de la miseria como forma supuestamente superadora de la vida en sociedad en lo económico y en lo humano exhibió en toda su crudeza la explotación del hombre por el Estado totalitario.
Esta remade autoritaria produjo además de un holomodor (matar de hambre planificadamente), el más grave retraso en toda la humanidad en producir la cuarta Revolución Económica Productiva.
Hoy está empíricamente expuesto que la libertad venció a la ideología que hipócritamente la usó como slogan socialista para someter durante un siglo a “su” proyecto de “hombre nuevo” en la miseria y la castración del pensamiento.
Nadie con una pesada estructura estatal puede sobrevivir en esta época, cuando la tecnología sin intervención burocrática pone al servicio de la humanidad bienes y servicios de calidad al mejor precio técnicamente posible.
Fracasó la “guerra fría” apostando a financiar y adiestrar militantes para imponer formas de sujeción del ser humano al Estado (Gestapo, KGB, o G2 del MININT cubano); les ganó una y otra vez la libertad.
Hoy todo eso exhibe allí donde el socialismo dejó escombros de miseria, pobreza, y resignación.
Los pueblos demolieron estatuas de “lideres adorados”, y construyeron museos del irrepetible socialismo estalinista.
Viven, todavía, vendiendo barato su tragedia siglo XX al turismo. Algunos aún bajo un manto comunista que cierra los ojos al capitalismo de subsistencia, que practican casi ilícitamente quienes hacen un supremo esfuerzo por sobrevivir.
Quedan aún hipócritas que pasaron de comunistas demolidos a gramscianos esperanzados. Su misión parar el mundo; mantener los restos de la Internacional, justificando sus robos, en que “luchan por el colapso de la superestructura cultural”.
Rarísimo.
Explotadores que usan al poder democrático para destruir el destino de pueblos que creyeron otra vez su relato.
Ahora, votan con los pies, emigrando.
Cada vez es más barato producir alimentos, multiplicar bienes y servicios con menor capital, resolver necesidades compitiendo, vender superando fronteras, hacer medicina preventiva o curativa en cualquier parte del planeta con el mismo nivel de eficiencia y eficacia.
¿Qué requiere incorporar una sociedad que viven en el siglo pasado para estar a la altura del desafío?
LA JIBARIZACIÓN DEL PODER POLÍTICO QUE ABUSA DEL ESTADO.
Si aceptamos que el Estado sobredimensionado es un «peaje» que empobrece, la tecnología no es solo una herramienta de gestión, sino un mecanismo de liberación del ciudadano frente al político estancado y corrupto.
En el horizonte de 2026, la combinación de estas tecnologías en la administración pública operará bajo tres pilares de eficiencia liberal:
El Fin del «Permiso»: Smart Contracts (Blockchain)
Hoy, para que un recurso llegue a un destino o se habilite una actividad, un funcionario debe «firmar». Ese es el origen de la corrupción y la demora.
La ejecución automática que permiten los contratos inteligentes, las transferencias de recursos o la validación de trámites, se disparan por cumplimiento de condiciones objetivas programadas en el código, no por la voluntad de política o de un burócrata.
El ciudadano recobra la soberanía del dato: El ciudadano es dueño de su identidad digital.
Si un ministerio, la Justicia, la Aduana o el Registro Civil necesitan un dato, el sistema lo consulta con permiso del usuario, eliminando las ventanillas físicas que solo existen para pedir papeles que el propio Estado ya tiene.
Auditoría en Tiempo Real: El Estado la «Caja de Cristal»
La opacidad del gasto público es lo que permite que la burocracia crezca sin control.
El uso del Blockchain para el Presupuesto público determina que cada peso del contribuyente podrá ser rastreable en una cadena de bloques pública.
Se sabrá exactamente cuánto del dinero de su bolsillo destinado a un plan social se quedó en «gastos de administración», se apropió indebidamente, y cuánto llegó al final al beneficiario.
Al ser registros inalterables, incorruptibles, desaparece la posibilidad de «dibujar» balances, transferir rubros, o extraviar expedientes.
IA: El «Machete» contra la Selva Regulatoria
Muchos países de tradición leguleya sufren de una hipertrofia de normas, decretos y resoluciones que a menudo se contradicen.
En Uruguay el 47% de las leyes vigentes no se aplican.
Una IA entrenada puede identificar regulaciones redundantes o contradictorias que asfixian al pequeño comerciante, sugiriendo su derogación automática.
Atención sin espera por el mostrador: El 80% de las consultas burocráticas que hoy requieren oficinas llenas de gente displicente podrán ser resueltas por sistemas de lenguaje natural que operan 24/7, sin sindicatos y a una fracción del costo político.
La Gran Ventaja para los «Más Necesitados»
Lo más revolucionario es que esta tecnología des intermedia la ayuda.
En lugar de que un «puntero» político o un asistente social decida quién recibe qué, el sistema puede asignar recursos de forma directa y transparente basándose en datos reales eliminando el clientelismo que tanto daño hace a la libertad individual.
Es pasar de un Estado que «controla» a una Infraestructura que «sirve» al ciudadano.
Para proyectos de magnitud económica e impacto social, donde la inversión pública es significativa y los procesos de licitación suelen ser opacos para el ciudadano (que paga) la aplicación de Smart Contracts y Blockchain no es solo una mejora técnica; es un acto de ética republicana y eficiencia liberal.
Conclusión:
El sistema político teme aún al algoritmo porque el algoritmo no entiende de favores, de costo político, ni de “fiestas” electorales.
Es hora de que el Estado deje de ser una selva de trámites y se convierta en una arquitectura de certezas.
La tecnología hoy nos permite lo que el liberalismo siempre ha buscado: que el individuo sea el centro y que el Estado sea una infraestructura mínima, eficiente e invisible a su servicio.
Lo demás, vendrá por añadidura.

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