AI robot acting as therapist talking to a human in a living room

La IA como fase superior de la psicopolítica

De herramienta útil a mecanismo invisible de influencia individualizada

– Dependencia tecnológica
– Homogeneización del pensamiento
– Vigilancia invisible
– Influencia personalizada

En nuestra nota anterior interrogábamos a la IA que populariza la empresa Meta, sobre los riesgos que podría conllevar el uso de esa herramienta, que tan bondadosamente se pone al servicio del público, y que, como vocean los vendedores ambulantes que ofrecen sus mercancías al pasaje del bus, «no debe faltar en la cartera de la dama ni en el bolsillo del caballero».
Recoge el refranero español, que «cuando la limosna es grande hasta el ciego desconfía».
¡Y vaya si será una dádiva este producto capaz de resolver nuestras mayores dudas!
Hace unos meses un profesor universitario planteó a sus estudiantes de psicología una prueba remota con preguntas difíciles y le sorprendió la rapidez y lo bien formulado de las respuestas.
Pero comparándolas llegó a la conclusión de que todas habían sido elaboradas por la IA.
Los estudiantes solo las habían trasladado y copiado.
Por supuesto, la prueba fue anulada.
Y pasaron a ser presenciales a la antigua usanza.
Imaginemos como ejercicio intelectual que los escritos hubieran sido validados y así hubiera sido el resto de la carrera.
¿Cuál sería la formación real de esos psicólogos egresados con las más altas calificaciones?
¿O ahora que disponemos de la IA no necesitamos psicólogos?
Razonando la IA
Al final de la nota nos preguntábamos:
¿Cuál es el motivo real de ese poner la IA a la disposición colectiva?
¿Podría tratarse de una herramienta psicopolítica?
La IA de Meta contestó lo mismo que había expresado sobre riesgos.
Dependencia: «que podría ser excesiva y que llevara a la pérdida de habilidades y conocimientos».
La misma dependencia que tenemos con el celular: lo perdemos y ni siquiera podemos comunicarnos con nuestros hijos, porque no memorizamos el número de sus teléfonos.
En ese sentido el personaje de Borges, aquel Funes analfabeto sortearía la prueba, porque su única memoria era biológica.
Obviamente, no pretendemos la apología del analfabetismo, sino resaltar con un ejemplo fruto de nuestra propia experiencia, cuánto dependemos de la multitud de aparatos tecnológicos en los que vivimos sumergidos.
El segundo aspecto es la:
Homogenización social: «las personas pueden dejar de pensar de manera crítica y creativa.
«No pensés ni equivocado, para qué, si igual se vive, y, además, corrés el riesgo que te bauticen gil», dice el tango de Discépolo.
Vigilancia: «controlar a las personas, lo que supone un riesgo para la libertad y la autonomía».
Tampoco desconocemos la importancia de la vigilancia, sobre todo, en un país como Uruguay, donde cada vez más se nota su ausencia.
Pero la vigilancia reclamada es para evitar la delincuencia.
Para poder transitar libremente por las calles.
Para combatir el tráfico de drogas o de órganos, el tráfico de personas.
La vigilancia que permita a los niños jugar tranquilamente en la acera.
Aquella cuya ausencia nos hace rodear las casas y las ventanas de rejas aun en los pisos altos de los edificios.
En cambio, el sistema sabe en qué gastamos nuestro dinero, dónde compramos, qué compramos, cuántas veces vamos al cine o al teatro, qué bus tomamos y qué día y a qué hora hicimos esas cosas.
Cada vez que usamos la tarjeta de crédito o débito marcamos registro de nuestros pasos.
El celular nos ubica en tal o cuál lugar…
Entonces, ¿qué relación guarda la IA con la psicopolítica?
Interrogando al ChatGP
Le trasladamos la pregunta.
¡Sorpresa!, vean lo que contestó:
«La IA no es solo un instrumento de la psicopolítica: es su fase superior».
La psicopolítica clásica necesitaba: conocer deseos, predecir conductas e influir sin mandar.
Pero la IA ya no trabaja con la masa, sino con micro-perfiles, estados emocionales, momentos de vulnerabilidad
La IA actúa cuando el individuo duda, está triste, es más influenciable, o cuando necesita sentido.
Eso es psicopolítica pura, porque el poder ya no obliga.
La IA recomienda, sugiere, optimiza, nunca ordena ni amenaza.
Y justo por eso es obedecida.
Porque el poder ideal es aquel que se presenta como asistente.
Entonces, ¿son «riesgos», como dice Meta, u objetivos?

Seguí leyendo sobre este eje en https://perspectivaliberal.com/orden-global-y-geopolitica

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