Una defensa ética del individuo frente a los sistemas que buscan dominarlo en nombre de la igualdad
– Superioridad moral
– Individuo vs poder
– Crítica al populismo
– Libertad responsable
LA VENTAJA MORAL DEL LIBERALISMO
Su objetivo no es reformar al ser humano sino la ética de la dignidad humana
Por el Dr. Nelson Jorge Mosco Castellano
La historia expone una profunda relación entre el marxismo aplicado, en todas sus versiones posmodernas, y la corrupción.
Es un tema probadamente empírico y no tiene relación con subjetividades.
Está en la raíz del modelo: destruir el sistema de convivencia libre para construir uno de diseño por el que detenta el poder.
Un intento viejo como la humanidad de corregir al maligno para perpetuar el dominio sobre los demás.
La moral sujeta al objetivo inmoral de destruir la sociedad tal como se ha desarrollado, con sus valores, su perfectibilidad humana, y, por sobre todo: su libertad.
Una remade que el comic inmortalizó con Pinky y Cerebro.
Una teoría pseudo científica sobre el equívoco impulso de la historia de suma cero, que quedó desmentida cuando el homo sapiens dominó el fuego y salió a buscarse el alimento, solito.
Un concepto moral que procurando igualar, exige desigualar. Su ética revolucionaria materialista es: robaos los unos a los otros, para probar la utopía de una sociedad sin robos.
Está comprobado mil veces, que no funcionó.
Sobrevive como una excusa para alcanzar el poder por inútiles, y otorgarles patente para robar de ese lumpen que sirve para enriquecerlos.
La debacle del populismo (izquierda conservadora de privilegios) es tan catastrófica que reclama que se autoconvoquen los especímenes que aún detentan el poder, la mayoría penalmente vinculados a estupros contra su pueblo, para enriquecimiento personal o familiar.
Como es norma mafiosa: la familia, coautor o cómplice, disfruta de la riqueza mal habida, a costa de reproducir la pobreza.
Desmantelan el sistema productivo, desvalijan los fondos del sistema previsional, endeudan impúdicamente, defraudan con viejas recetas de abuso de poder. Avasallan, amenazan, desfondan, corrompen al Poder Judicial para tener impunidad.
Los neopopulistas remasterizaron a Stalin, Mao, el Che, Castro, presentándolos como ejecutores equivocados. Camuflan el sistema “liberador” que produjo más de 150 millones de muertos de hambre, como nueva épica de la justicia socia
Tragedia, relato de incapaces disfrazados de omnisapientes, que abusan de los desesperados, dejando el tendal de insatisfechos.
Una sátira hipócrita, ridícula que se burla de los más infelices…y de todos los demás.
Imperativo Moral: El Liberalismo como Ética de la Dignidad
El liberalismo no engaña a nadie.
No deforma la realidad humana. No intenta suprimir a prepo las naturales maldades.
Profesa una libertad responsable por las acciones, omisiones, el bien hacer y la por el daño.
Propone una sociedad que proteja el proyecto individual siempre que no perjudique al de su vecino; y aplique igualitariamente la Justicia.
La superioridad del liberalismo no se agota en las tablas de Excel ni en los índices de crecimiento del PIB; su verdadera victoria es de naturaleza moral.
En su núcleo, el liberalismo sostiene una premisa revolucionaria: el ser humano es un fin en sí mismo y jamás un instrumento para los designios del Estado o de colectivos abstractos.
Esta ética se fundamenta en la agencia individual.
La virtud solo puede florecer donde existe la posibilidad de elegir.
Un individuo obligado a ser «solidario» por decreto no está ejerciendo la bondad, sino la obediencia.
La ventaja moral reside en tratar al ciudadano como un adulto soberano, responsable de su destino.
Frente a la coacción de los sistemas planificadores, el liberalismo propone la cooperación voluntaria y el respeto al proyecto de vida ajeno, reconociendo que nadie posee la omnisciencia ni la omnisapiencia para dirigir unívocamente la existencia de todos los demás.
Es, en última instancia, el sistema de la humildad y la paz.
La Nueva Solidaridad: Abundancia Tecnológica y Deflación
El debate sobre la asistencia a los desposeídos ha sido secuestrado por una retórica de escasez y dependencia.
Para repartir sin dejar crear más recursos, los hijos putativos del marxismo que dicen saber de economía y capitalismo.
Reparten, y se quedan con la mayor parte, todos los recursos justificándose en quien produce se los quita a otro.
Esta deformación mental tranca el crecimiento económico: el que produjo y no consumió todo, ahorró, no puede multiplicarlos comerciando. Se los sacan los que nunca nada produjeron.
Sin embargo, estamos entrando en una era donde la inversión tecnológica, que estos hipócritas hubieran impedido, se convierte en el mayor motor de bienestar social de la historia.
La verdadera solidaridad liberal no consiste en repartir migajas de un botín fiscal, ni que se derramen restos de una mesa opulenta, sino en minimizar el costo de la excelencia para que cada vez más personas puedan alcanzar más y mejores bienes y servicios.
Cuando los «creativos de inversión» desarrollan IA, robótica y energía barata, están provocando una deflación tecnológica que actúa como una renta básica indirecta.
Al hacer que la salud, la educación y los bienes básicos tengan un costo marginal cercano a cero, liberan al desposeído de la lucha primitiva por la supervivencia.
Esta «asistencia con menos recursos y mejores prestaciones» es el fin del peaje político-burocrático.
El desafío liberal es comunicar que el innovador, al multiplicar la productividad, hace más por la dignidad humana que el político que gestiona la miseria para asegurar su clientela electoral.
Seguí explorando este eje en: https://perspectivaliberal.com/orden-global-y-geopolitica
